Municipalidad de Coronel Suarez

Municipalidad de Coronel Suarez

Cooperativa Electrica

Cooperativa Electrica

miércoles, 22 de enero de 2014

Las supersticiones que se volvieron tradiciones en el transcurrir de los siglos… Las costumbres nuestras de cada día… (4ª Parte)

Las supersticiones, son creencias que los individuos se han hecho, como parte de su destino después de realizar una “acción”, que debido a la ideología del pueblo se cree de mala fé. He aquí algunas de las supersticiones más conocidas del mundo, ya que estas supersticiones pasan de generación en generación, de cultura en cultura, de nación a nación...etc. Algunas supersticiones ya se han modificado depende de la cultura en que se esté o simplemente ha desaparecido. 

Colocar flores en las tumbas
Muchas son las culturas que honran la memoria de sus difuntos realizando ofrendas de flores y éstas tienen cierto simbolismo en este acto.

En la actualidad, se adornan las sepulturas con flores como muestra de afecto, pero la intención original no era otra que la de proporcionar algo vivo con el fin de dar felicidad. La corona circular, colocada sobre la tumba o la puerta principal del cementerio, encerraba simbólicamente el espíritu y le impedía volver.
Todo parece indicar que el origen de dicha costumbre se remonta a la antigüedad, en la que los muertos eran puestos a exposición de todos durante varios días, con el propósito de ser velados y pedir por sus almas.
Por aquel entonces no existían las avanzadas técnicas de embalsamiento y las que habían no estaban al alcance de todo el mundo, por lo que, los cuerpos (que solían estar expuestos a la intemperie), se descomponían y desprendían un desagradable olor, sobre todo en época de calor. Para enmascarar ese hedor, se quemaba incienso y se cubría al fallecido con todo tipo de flores, lo cual aromatizaba el ambiente y hacía más agradable el acto de velar al difunto.
Usadas para enmascarar el mal olor de los cuerpos putrefactos o para atraer a los buenos espíritus, las flores están presentes en los ritos funerarios desde tiempos prehistóricos, según indican las muestras de polen recogidas junto a fósiles humanos.  Asimismo, también se han hallado restos de guirnaldas florales en la tumba de Tutankhamon, que murió en el año 1346 antes de Cristo, y en sepulturas danesas y escocesas de la edad del bronce, hace entre 2.500 y 4.000 años.

Con el transcurrir de los años, la costumbre de llevar flores a los muertos perduró y se afianzó, no solo durante el tiempo de velatorio y entierro, sino que también en días específicos, como el 2 de noviembre.

Tirar de las orejas como felicitación

Posiblemente la mayoría de vosotros habréis sido víctimas de esos tirones de oreja el día de vuestro cumpleaños… un tirón por cada uno cumplido.

En la antigüedad, los orientales sentían una gran devoción hacía las orejas y estaban convencidos que cuanto más largos fuesen los pabellones auditivos mayor sería el grado de sabiduría del que los poseía.
Observaban que sus ancianos eran hombres y mujeres sabios y que las orejas de éstos se iban haciendo más largas con el transcurrir de los años.
La mayoría de los expertos se ponen de acuerdo a la hora de apuntar que esta tradición se origina en el propósito de desear a la persona que cumplía años una larga vida llena de saber. Estirando de sus lóbulos creían que las orejas se harían más largar y, por lo tanto, esa persona sería más sabia.
Lao-Tsé está considerado por la cultura china como uno de los hombres más sabios, representándolo en todas las ilustraciones y monumentos con unas largas orejas. Según algunos escritos, éstas medían alrededor de 17 centímetros
La oreja es objeto de numerosos simbolismos entre las civilizaciones orientales y africanas: representa desde la inteligencia cósmica del mito hindú de Vaishvánara, hasta la sexualidad para las tribus dogon y bambara, de Malí. Curiosamente, entre los chinos, las orejas largas son signo de sabiduría e inmortalidad.

Muy probablemente, nosotros hemos heredado de alguna forma esta costumbre supersticiosa. Tirando de las orejas, manifestamos el deseo de que la persona felicitada tenga larga vida y adquiera cada vez mayor sabiduría.
Publicar un comentario