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jueves, 28 de noviembre de 2013

Leñadores y Acarreadores de Agua: Los Ruso-Alemanes en el Ejército de Trabajo por J. Otto Pohl (Traductor Jorge Bohn)


RESUMEN:

Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen de Stalin movilizó a la fuerza a la mayoría de  los adultos ruso-alemanes, capaces de trabajar, hacia campamentos de trabajos forzados luego de su masiva deportación desde las zonas europeas de la URSS. Las juntas militares locales reclutaron a los Ruso-Alemanes utilizando el mismo método de inducción aplicado a todos los hombres en su incorporación al ejército. El NKO (Comisariado Popular de Defensa) derivó luego a los reclutas al NKVD (Comisariado Popular de Asuntos Internos) o al NKPS (Comisariado Popular de Transporte) para realizar trabajos forzados. Colectivamente estas columnas de trabajo fueron conocidas como el ejército de trabajo o “trudarmiia”.


La mayoría de estos hombres y mujeres trabajaron en campos Gulag en la tala de árboles y construyendo complejos industriales bajo condiciones legales y materiales muy similares a las de los presos convictos. El resto trabajó para varios comisariados civiles bajo bajo la supervisión del NKVD y luego del MVD (Ministerio de Asuntos Internos). En particular un gran número de Alemanes movilizados trabajaron para el Comisariado Popular del Carbón, El Comisariado Popular del Petróleo, y el Comisariado Popular de Municiones. Este sistema de trabajo forzado operó bajo extremas condiciones inhumanas.  Los hombres y mujeres en el ejército de trabajo carecían de alimentación adecuada, vivienda, vestimenta y cuidados médicos.  Como resultado decenas de miles fallecieron por desnutrición, enfermedades y exposición.

El gobierno Soviético solo comenzó a desmantelar el ejército de trabajo luego del fin de la Segunda Guerra Mundial.  Este desmantelamiento tuvo lugar poco a poco durante un número de años. El MVD reclasificó a la mayoría de los conscriptos en el ejército de trabajo como colonos especiales sólo en 1947-1948 y no liberó a algunos de los Alemanes movilizados hasta 1957.

Este artículo cubre el desarrollo institucional y las operaciones del ejército de trabajo desde 1941 hasta su liquidación. En particular sobre la conscripción de Alemanes étnicos en Kazakhstan y Asia Central en el ejército de trabajo. 

También examina los cambios en el status legal y las condiciones materiales sufridas por los hombres y mujeres en el ejército de trabajo durante ese período. Por último, analiza el ejército de trabajo como instrumento de represión étnica dirigida específicamente a los ciudadanos soviéticos de nacionalidad alemana.




INTRODUCCIÓN
Ahora, pues, malditos sois, y no habrá ninguno de vosotros que se libere de ser esclavos, y leñadores y acarreadores de agua para la casa de mi Dios”[1].

En el verano y otoño de 1941, el régimen de Stalin deportó por la fuerza a Siberia y Kazajstán a la gran mayoría de la Ruso-alemanes que vivían en las zonas europeas de la URSS.  En Enero de 1942 un total de 749.950 ruso-alemanes habían llegado a Kazajstán y Siberia. De estos 349.536 se habían enviado a Kazajstán y el resto a Siberia.[2] Allí se unieron a 231.301 ruso-alemanes que habían vivido ya en estas áreas antes de 1941 incluyendo 61.271 en Kazajstan.[3] El régimen de Stalin sometió tanto a los deportados y los que ya estaban viviendo en esas áreas a la movilización en el ejército de trabajo a partir de enero 1942. El ejército de trabajo consistió en una variedad de columnas y destacamentos de trabajo movilizados por el gobierno soviético entre la población Ruso-alemana y un número reducido de personas que pertenecían a otras nacionalidades estigmatizadas durante la Segunda Guerra Mundial. En total, el régimen de Stalin movilizó a la fuerza a más de 316.000 ruso-alemanes en el ejército de trabajo entre 1941 a 1946[4], lo que representa casi la totalidad de los ruso-alemanes adultos sin discapacidades que vivían bajo el dominio soviético en ese tiempo[5]. La mayoría de  estos trabajadores forzosos, 182.000,  trabajaban en ITLS (Campamentos de Trabajo Correctivo), dirigidos por el GULag (Administración Principal de los campos de trabajo correctivos), donde vivían y trabajaban en condiciones muy similares a los de prisioneros convictos[6].  Ellos, sin embargo, no aparecen en los registros del  GULag como reclusos. La NKVD mantenía  un conjunto independiente de registros de los conscriptos en el ejército de trabajo[7]. Los restantes 133.000 trabajaban en comisarías civiles bajo la supervisión de la NKVD[8].

El Gobierno soviético movilizó a más de una cuarta parte de esta fuerza de trabajo, por lo menos 85.735 de estos hombres y mujeres, de Kazakhstan[9]. Incluyendo a los alemanes, los coreanos, calmucos, de Crimea, Tártaros, los finlandeses y otros reclutados entre otros pueblos deportados en el ejército laboral eleva el número de estos trabajadores forzados hasta 400.000 de los cuales 220.000 trabajaban en los campos y obras de construcción de la NKVD y 180.000 paracomisariados[10]. El carácter étnico del ejército de trabajo se distingue de otras formas de trabajo forzado en la URSS. Los ruso-Alemanes y otros grupos estigmatizados reclutados en sus filas no pueden de ninguna manera ser comparados con ciudadanos libres utilizados para la industria de obra durante la Segunda Guerra Mundial[11]. Sufrieron extremas restricciones de sus derechos civiles y en las condiciones materiales de la vida. Como resultado su experiencia durante la guerra tiene mucho más en común con la de los presos condenados que con los trabajadores industriales reclutados de nacionalidades asiáticas.


 (continuará)
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