Municipalidad de Coronel Suarez

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sábado, 19 de octubre de 2013

Las madres... Un canto a la ternura...


Para ti madre, ni del cielo la estrella más bella, de las flores la más hermosa, de los diamantes el más puro, de los amores el más tierno, no alcanzarían para compensar todo lo que las madres entregan en largos días y días de ternura filial. Como no existe palabra poéticamente perfecta que alcance a expresar los sentimientos que surgen del alma de los hijos cuando comprenden aquello y desean declarar su gratitud... Simplemente, y con el corazón desbordado de fraternal amor, se nos ocurre decir: ¡Feliz Día de la Madre! ¡Feliz de la Familia!


¡Madre...!

¡Madre! Oh sagrado nombre. Lleno de feliz dulzura, dulce a la par de hermosos himnos, que en el cielo ángeles cantan. Nombre que llena de gozo y de dicha el alma, don que el cielo concederá al triste para consuelo. Tú eres el único ser que trabaja horas y horas diarias, que no conoce feriados, huelgas, ni reloj la vida entera. Tú eres el que no descansa nunca, el que trabaja siempre para su hogar, como la abeja hace y como la hormiga. Eres el único que sólo da parte de enfermo cuando ha de morir. Eres el único que trabaja sin convenio, porque tu convenio es el amor. Amas tu hogar y sólo porque, amas cuando trabajas cantas…


Tú eres el maestro que en dos años enseñas a tus hijos todos los idiomas de la tierra. Tú eres quien enseña a los pueblos a caminar, a nutrirse, a reír, y cuando les ves llorar, les enseñas a saber sufrir. Tú eres sacerdotisa que habla por primera vez de Dios a los pequeños y les estampas nociones de doctrina que los años empañan muchas veces, pero no logran borrar jamás. Tú eres, a veces, hábil financista del centavo, que estiras, en silencio, salarios muy ajustados. Eres a un tiempo, médico, enfermera y samaritana, especialista de niños y de ancianos. ¡Eres reina y esclava, madre o vestal! Tú eres ministro de economía y de comercio, de hacienda, de educación, de salud, de previsión, de justicia, de culto...


Por ti la casa más sencilla luce cual lucen los palacios principescos sus mármoles y piedras. Por ti cuatro paredes frías se transforman en tibio nido que se llama hogar. Por ti la mesa de los pueblos presenta el  pan de cada día con el mismo exquisito gusto que la mesa sibarita de los reyes. Y solamente tus manos están capacitadas para moldear en tu regazo el alma candorosa de los niños. Y los pueblos de la tierra son lo que tú quieras que sean, como que en tus rodillas aprenden altruismo o mezquindad, justicia o injusticia, amor o rencor, mentira o verdad. Madre y Alma, tú eres el centinela del amor y has de velar por la paz y la bondad,  tú eres misionera de la Paz y la Bondad Social.


¡Madre anciana...!

Con su nirvana colmado de nostalgias, recuerdos y añoranzas, las madres ancianas atesoran en sus almas un paraíso de remembranzas. Son el cofre donde los años fueron depositando historias de vida, vivencias personales y únicas. Son la imagen viva de nuestro ayer amalgamada en la voz de una madre que nos habla con el corazón. Pléyade de ternura y brazos abiertos,  porque en ella está la sabiduría de nuestros antepasados y porque en cada corazón de madre que palpita, reina la paz de las existencias que supieron vivir una vida digna y noble y que siempre son un ejemplo para nosotros.


¡Madre que estás en el cielo...!

¡Madre!... que estás en el cielo... ya nadie le habla a los pájaros, y que solos que están los nidos, ¡Cuántos senderos sin tus pasos! ¿Cómo es la primavera sin tus lirios? Canciones de cuna que ya no oirán mis oídos, arrullos de luna fue tu voz para todos tus hijos. Ya nadie teje por las tardes con tu ternura y que mudo quedó tu delantal de bordadas imágenes! ¿Cómo se siembran los paisajes de dulzura  cuando se perdieron tus semillas? Regazo de rosas que ya nunca los tendré en mi mundo. Mejillas tenues y plácidas donde nunca más dejaré un beso. Ya nadie cantará como tú tan dulce al tiempo ¡y qué solos están los caminos! Cuantas lágrimas al viento como campanas buscando lo querido. Madre algo divino asoma por mis ojos al repasar tus recuerdos. Madre: eterno suspiro. Que suspiras por mi alma mientras escribo. Ya nadie acunará mis sueños en invierno, y que solo está el corazón de niño... junto mis manos y en silencio... elevo mi súplica... para no llamarte a gritos...


¡Madres doblemente madres...!

Madre doblemente madre es aquella mujer que tiene un hijo con capacidades diferentes, por amor y dolor que va segregando lentamente en la vida. Feliz con los pequeños logros que logra o triste por los delicados frustraciones en su espíritu. Madre doblemente madre porque hay estigmas en tu semblante, tersuras por el transcurso del tiempo, en su eterno sufrimiento. Madre doblemente madre, porque amas a tu hijo/a, sin esperar nada a cambio, intentas comprender porque la vida te llevó a eso, y te preguntas por qué, porqué a mí, porque Dios mío. Quizás nunca tengas la respuesta, mientras sigues amando con obcecación de madre, de doblemente madre. Pues sabes que cuando tu hijo/a tiene penas, sus ojos flemáticos se fijan en ti, y tú has de consolarlo, porque eres madre doblemente madre. Sin alimentar la esperanza que te consuelan a ti. En forma especial te deseamos que tengas un muy pero muy ¡¡Feliz Día!!!. Seguro que Dios refrendará esto con sus ojos enternecidos. 



1)¿Dónde encontrar a la Madre? Hallarla no es tarea difícil. Porque las madres habitan para siempre en el interior de sus hijos.

2)Simplemente, y con el corazón desbordado de fraternal amor, decimos: ¡Feliz día de la madre y por ende Día de la Familia!...



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