Municipalidad de Coronel Suarez

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miércoles, 9 de octubre de 2013

Jorge Bohn… El nacimiento de los hijos (en las aldeas del Volga)


La mujer encinta continuaba con sus tareas cotidianas hasta el día del alumbramiento. Durante el embarazo no había control medico ni análisis alguno. Eso no lo conocían o eso no existía entonces.

En cada aldea, o aldea vecina, había una mujer que oficiaba de obstetra, llamada la "partera". Los chicos nacían generalmente sanos y fuertes, eran amamantados por la madre hasta el año. Los padrinos eran elegidos con anticipación entre familiares o amistades y el recién nacido era bautizado a los pocos días.

La madre del nuevo heredero debía, por orden de la comadrona que la asistía, guardar cama por ocho días. Durante ese término, los padrinos llevaban a la comadre especiales comidas para el almuerzo y la cena.


Los primeros cuatro días corrían a cargo de la madrina y los cuatro restantes del padrino. Los almuerzos consistían en sopa de gallina con fideos caseros y un pollo hervido y dorado a la sartén, la cena con sopa de orejones, (schnitzensup) con crema y rosquillas (kreppel). Todo se hacía con el mayor esmero y presentación. 

Los elementos de las viandas se componían de blancas soperas de loza y bandejas del mismo color y material, que se cubrían con grandes servilletas confeccionadas para estas eventualidades, bordados sus bordes y de impecable blancura. 

Prolijamente atadas en su parte superior (imitación moños) de donde eran tomadas por sendas manos para llevarlas a destino por la comadre o una de sus hijas.


(Voces del Volga)
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