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jueves, 3 de octubre de 2013

Confiados, curiosos o interesados... Los niños escriben a Dios...


Acaba de publicarse un librito muy sabroso. Reúne una serie de “cartas escritas a Dios” por niños. Hemos traducido algunas, pues dan testimonio de la idea que esos niños tienen de Dios. ¿Tal vez esa idea se acerca a la de sus hijos? Júzguelo usted mismo

Futuro hombre de negocios: “Querido Dios: ¿Puedes realmente hacerlo todo? Desearía poder hacer lo mismo. (Franz).”

Ultima advertencia: “Querida Dios: ¿Existes realmente? Hay algunas personas que no lo creen así. Si existes, haz algo y cuanto antes (Anne).”

Futuro franciscano: “Oh Dios, gracias por haberme dado a mi padre y a mi madre. Y tres hermanos y el perro y el gato. Gracias por haberme dado este hermoso mundo para vivir. Y ojos para contemplarlo, Y nuestro alimento y nuestro cerebro para pensar. Gracias por todo. Con amor, Isidor.”

Ultima instancia: “Querido Dios: Me llamo Roberto. Quiero un hermanito. Mamá me dice que se lo pida a papá... Papá me dice que te lo pida. ¿Crees que puedes hacerlo? Buena suerte (Robert).”

¿Por qué no?: “Querido Dios: en la clase soy el único chino. Todos los demás dicen que eres marciano. ¿No podrías, acaso, ser chino tú también? Tu amigo, Jakobus.”

Hola, cielo... habla Markus: “Querido Dios: Si puedes hacer todas las cosas, estarás muy ocupado. Pero voy a hacerte una pregunta: ¿Cuál es el mejor momento para hablarte? Yo sé que estás permanentemente escuchado, pero ¿cuándo oyes mejor, cerca de Munich. Atentamente, Markus.”

Prudente: “Querido Dios: ¿Qué se siente cuando uno está muerto? Nadie quiere decírmelo. Yo quisiera saber exactametne cómo es eso, pero no quiero morirme. Tu amigo, Augustin.”

Políglota confiado: “Querido Dios: ¿Tuviste tanta dificultad como yo para aprender hebreo? ¿Hay medios simples para hacerlo? Yo sé que también hablas inglés, así que te escribo en inglés. Con mis respetos, Otto.”

Un ángel rebelde: “Querido Dios: ¿Le haces hacer todo el trabajo a tus ángeles? Porque mamá dice que somos unos ángeles y tenemos que hacer todo el trabajo. Con amor, Lydia.”

Descontenta: “Querido Dios: Es lindo ir a la iglesia, pero estoy segura de que podrías poner mejor música. Espero que no te moleste lo que te digo. ¿Puedes escribir nuevas canciones? Tu amiga, Wanda.”

Confianza a pesar de todo: “Querido Dios: Es la segunda vez que te escribo. Y ahora bien, yo he mantenido mis promesas, pero no he recibido aún el caballo. ¿Qué sucede? (Konrad).”

Dios, un buen seguro de vida: “Estimado Señor, esta es la razón por la cual escribo: Mamá y yo vamos a pasar las vacaciones en lo de tía Béa. Pero papá no puede venir. Debemos tomar el avión, pero mamá está aterrorizada. Tal vez sería bueno que viniera con nosotros. (Viktorin).”


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