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martes, 9 de julio de 2013

La captura de Eichmann en Argentina... Lothar Hermann, el héroe no reconocido... Por Gaby Weber *, especial para Nueva Sión


Son bien conocidos los sucesos que prosiguieron a la captura del nazi Adolf Eichmann en Argentina, con el traslado secreto a Tel Aviv y el posterior proceso judicial que lo sentenció a muerte por su rol en la Shoá. Los entretelones previos a su secuestro, no obstante, permanecieron durante mucho tiempo en la neblina de las sagas de espionaje. La versión de Lothar Hermann, el sobreviviente de Dachau que lo descubrió en Olivos, contrasta con el relato inicial de la historia oficial. Pero pese a que el Estado de Israel ya reconoció a quien arriesgó su vida para hacer justicia, inexplicablemente en el ámbito comunitario su figura aún no es honrada.

Por Gaby Weber *, especial para Nueva Sión

El 13 Agosto de 2012, finalmente, la DAIA quería honrar a Lothar Hermann, quien encontró al criminal Adolf Eichmann en Argentina. Pero, una semana antes, el presidente de la entidad, Aldo Donzis, canceló todo. Los invitados recibieron un correo electrónico en el que se les comunicaba que el evento había sido suspendido. El embajador alemán también fue desinvitado. Liliana Hermann, la nieta sobrina de Lothar, se indignó y llamó a la DAIA, y esta dio marcha atrás. No obstante, la ceremonia realizada fue, en palabras de Liliana, “un encuentro vergonzoso en un cuarto trasero con algunas sillas de plástico”. Mientras el vicepresidente de la DAIA Alberto Hammerschlag leía algunas palabras, llegó de improvisto el embajador israelí, Daniel Gazit, quien abrazó a Liliana y se sentó a su lado. "Saludamos a Liliana en el nombre del Estado de Israel. En aprecio a todo lo que hizo Lothar Hermann. Por el coraje que tenía. Fue perseguido antes y después y ha tenido el coraje de continuar”, afirmó Gazit.

Para Israel Lothar Hermann es un héroe, para la DAIA un tabú. Liliana Hermann hasta hoy no se puede explicar el porqué. La DAIA se resiste a abrir sus archivos y ni siquiera le da una explicación.

A mediados de los años ’50, Lothar vivía en Olivos. “Él informa a la DAIA sobre el paradero de su vecino Eichmann. Pero lejos de ser reconocido, lo amenazaron. Hasta la fecha, la DAIA no ha explicado lo que había sucedido en ese entonces y por qué no ha hecho nada en contra Eichmann”. Liliana Hermann ha sido durante mucho tiempo una simple ama de casa en un suburbio de Buenos Aires. Ella tiene dos hijos adultos con su esposo Ariel. A la pequeña Sophie le dio el nombre de Sophie Hermann, su bisabuela, que fue asesinada en Buchenwald.

Su abuelo Hugo Hermann había abandonado a su familia poco después del nacimiento del padre de Liliana. Por lo tanto, ellos no sabían nada acerca de la historia judía de su familia, nada del hermano de Hugo, su tío abuelo Lothar, y un criminal de guerra llamado Eichmann. Sólo se enteró hace 10 años porque su hermano fue a solicitar a la embajada alemana un pasaporte y se presentó como el nieto de un ciudadano alemán. Le dieron un expediente enorme. Su hermano lo abrió y vio que se trataba de Lothar. Pero antes de poder leer algo, vino un funcionario y se lo arrancó de las manos. Dijo que el caso era secreto.

Lothar nació en Quirnbach, en 1901. En 1935 fue arrestado por la Gestapo por contrabando de devisas. Pasó seis meses en el campo de Dachau y luego huyó a Holanda, y desde ahí, con su esposa Marta Waldmann, a Argentina, donde ya vivía su hermano Hugo. Otros dos de sus hermanos se refugiaron a EE.UU., pero el resto de la familia murió en los campos nazis.
Liliana viajó a Coronel Suárez, adonde Lothar se había mudado, y encuentra a su última mujer. Ella le dio cartas de Silvia, la única hija de Lothar, quien emigró a EE.UU. un año antes de la detención de Eichmann, y sobre los acontecimientos de los años ‘50 nunca se había expresado. Fue difamada como amante del hijo mayor de Eichmann, Klaus. Se trata de un rumor que inventó Isser Harel, ex jefe del Mossad, y fue repetido incluso en un documental sensacionalista de NDR, la televisión pública alemana. Inicialmente, Silvia desconfió de que después de tantos años apareciera alguien de la familia. Pero le contó a Liliana cómo había conocido a Klaus en el cine York de Olivos, cuando ella tenía 12 años.

En aquella época, no se hablaba de "crímenes de lesa humanidad". Los delitos cometidos durante la guerra, como la asistencia al asesinato, iban a prescribir a los 15 años, es decir, en mayo de 1960. Y en el caso del delito de homicidio en 1965, a más tardar. Los SS vivían en los mismos barrios que los refugiados, los nazis no se escondieron. Del mismo modo que hiciera el hijo de Mengele, los hijos de Eichmann concurrieron a la escuela con sus nombres reales.

Eran tiempos de la Guerra Fría, muchos criminales de guerra estaban trabajando para la CIA y el BND, el Servicio de Inteligencia Federal alemán. Willem Sassen, un holandés oficial de las SS que había entrevistado durante meses a Eichmann, informó a la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires sobre las actividades del exilio nazi.

En esos años, David Ben-Gurión quería mantener buenas relaciones con Alemania, y no le mencionó al canciller Konrad Adenauer el tema del nazismo en el escenario mundial. En los documentos del BND, a los cuales que pude tener acceso a través de un juicio en su contra en la Corte Federal Administrativa de Leipzig, encontré pistas interesantes acerca de los contactos de Eichmann. "Una fuente informa que militares importantes, entre ellos el comandante en jefe, expresó la opinión de que Eichmann estaba trabajando como agente doble para Alemania e Israel. Eso explica sus excelentes relaciones con judíos de renombre en la Argentina”, explica un informe del servicio de inteligencia.

En 1956, el fiscal alemán Fritz Bauer, emitió una orden de detención contra Eichmann, pero no pasó nada. El que finalmente se movió fue Tuviah Friedman, el director del Centro de Documentación de los Crímenes Nazis de Haifa. Friedman nació en Polonia y había perdido a casi toda su familia en Treblinka; él había sobrevivido como trabajador forzado, y en la posguerra trabajó junto con las autoridades polacas para entregar a criminales de guerra a los soviéticos. Friedman ofreció públicamente una recompensa de 10.000 dólares para obtener información sobre el paradero de Eichmann. Hermann le escribió inmediatamente. Esta correspondencia la recibió Liliana de Haifa. El 25 de octubre de 1959 le respondió Friedman: "¿Es usted investigador privado? ¿Está interesado en una recompensa para la captura de Eichmann?". Ante la consulta del investigador, Hermann respondió: "No se trata sólo de la recompensa, también quiero colaborar, sin nombre y sin ganar fama, en la detención y extradición de este criminal”. Friedman entregó la carta de Hermann al representante del Congreso Judío Mundial en Jerusalén y dijo que iba a preparar todo para la captura. Pero eso era un error. "En ese momento, fui echado de la operación, porque se metieron agentes de la seguridad israelí”, aseguró Friedman.

El 26 de diciembre de 1959, Gregorio Schurmann, hijo de inmigrantes rusos y cofundador de la DAIA, visitó a Lothar en nombre de Friedman. Pero Tuviah Friedman no lo conocía, y no sabía nada acerca de su visita a Coronel Suárez. Es por eso que en una carta posterior a Schurmann lo define como un "agente israelí". Liliana cree que Schurman había presionado a Lothar para que se calle. Pero Hermann no se calló. En marzo de 1960 escribió a Friedman: "Después de haber recibido al Sr. Schurman, ninguna medida adicional fue tomada en esta materia. Dado que el fugitivo es una plaga y un criminal común, es aconsejable no esperar mucho tiempo para la detención y extradición“.

¿"El arresto y la extradición"?

Un arresto puede hacerse sólo sobre la base de la orden de detención del fiscal Fritz Bauer y una extradición sólo hacia la República Federal Alemana. Con Israel, la Argentina no tenía ningún tratado de extradición vigente. Entonces, la acción contra Eichmann no fue planeada originalmente como un secuestro, como dice la leyenda oficial, sino como una detención para forzar a las autoridades argentinas con un hecho consumado a la extradición a las autoridades judiciales alemanas.

De “captura y extradición” habló años más tarde también Schurman en una carta de lector al diario argentino Mundo Israelita. "Estoy muy cerca de los 90 años, y es mi último contacto con la Comunidad Judía Argentina, a la que serví, bien o mal, medio siglo de mi vida útil. Fui el único argentino que participó en localizar el paradero del sangriento criminal. La captura y la extradición estuvo a cargo del Mossad", afirmó en la misiva.

El 23 de Mayo 1960, el primer ministro Ben Gurión anunció sorpresivamente en el Parlamento de Israel que habían secuestrado a Adolf Eichmann y que iban a llevarlo a la Justicia. En Israel y en la Diáspora el júbilo estalló, pero tan grande como la alegría era la confusión. Mundo Israelita no escribió después del arresto de Eichmann ni una palabra sobre Argentina, pero sí un artículo en el que se sostenía la teoría de que el criminal nazi había nacido en Palestina. 

"Nació ese sujeto, para desgracia del pueblo judío y de la humanidad, en una colonia alemana en Palestina. Su contacto con nuestro pueblo y el conocimiento de su desamparo, le hicieron concebir un plan diabólico: el exterminio total de los judíos. Lo puso en conocimiento de la pandilla del paranoico Führer, quien lo aceptó complacido, encargando a Eichmann su ejecución. El dominio del idish y hebreo iban a servirle de gran ayuda".

Eichmann nació en Solingen, Alemania, y creció en Linz, Austria. Pero circulaba el rumor de que había nacido en Oriente Medio, y no sólo dentro de la comunidad judía en Buenos Aires. Un documento de la CIA de 1958 menciona esto también, y añade que había vivido en la Argentina bajo el alias "Clemens" y “actualmente residente en Jerusalén”. Y en la ficha personal de la Agencia Judía para Palestina, del 6 de mayo 1945, se puede leer: "Obersturmbannführer SS, probablemente nacido en Sarona, la colonia alemana de los Templer en Palestina".

El criminal nazi hablaba hebreo e yiddish, que había aprendido como empleado de la Vacuum Oil Company, que formaba parte del imperio de Rockefeller, entre 1927 y 1933; y en esta función había visitado en varias oportunidades Palestina.

Lothar tocando las famosas schnerorgillier de los alemanes del Volga

Liliana recibió de los Archivos Nacionales de Israel las cartas que Lothar envió al Ministro de Justicia, Pinchas Rosen, amenazando que si Israel no reconocía su trabajo y pagaba la recompensa prometida, él iba a relatar en todo el mundo cómo fue realizada verdaderamente la Operación Eichmann. "No voy a hesitar en revelar toda la operación con todos sus detalles públicamente y en la Justicia, y a todos los que participaron en la detención ilegal y violenta, el secuestro, el soborno y el fraude contra las autoridades. No tengo ningún remordimiento si el proceso en Israel va a tomar un giro no favorable para los judíos. El gobierno de Israel será el principal responsable para eso por haber falsamente dado una versión de los hechos muy diferente".

Unas semanas después, Lothar Hermann fue detenido y maltratado en prisión. Liliana consiguió el expediente de la Policía Bonarense del "Archivo de la Memoria" en La Plata. Ahí se lee que Schurman, el 21 de marzo de 1961, lo busca con cinco agentes israelíes y dos de Alemania Occidental en su casa en Coronel Suárez. Schurman ya había distribuido un rumor hacia la prensa de que Lothar era el doctor Mengele. La policía detuvo a Lothar y lo maltrató. Luego, se compararon sus huellas dactilares con las de Mengele y lo liberan a las dos semanas.

Friedman se enteró de la detención de Hermann por la prensa israelí, que presentó una versión diferente: "Con pesar, había leído que los nazis habían presentado una acusación en la policía argentina contra Usted, Sr. Hermann, que Usted era el buscado médico de las SS Dr. Mengele y que por eso Usted pasó un tiempo en la cárcel".

Pero los expedientes de la policía argentina no mencionan ningún nazi en el episodio. Adolfo Kleiner, el representante de la comunidad judía de Coronel Suárez, recuerda haber visto al grupo de agentes en aquel entonces. "Nosotros los vimos bajar del tren, salieron de la puerta trasera de la estación. Los periodistas y la gente del Mossad. Se dirigieron directamente a la casa de Hermann. Mi esposa reconoció a Schurman. Estuvieron una hora con Hermann y le dijeron que iba a ser arrestado”.

En 1972, el Gobierno de Golda Meir le pagó la recompensa de US$ 10.000. Sin comentarios.


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Gaby Weber *, Periodista alemana. Publicó diversas investigaciones que dan cuenta del lavado de dinero nazi en América 

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