Municipalidad de Coronel Suarez

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miércoles, 15 de mayo de 2013

LAS ANSIAS DE PERFECCIÓN...



Uno de los grandes problemas de la época es que a los seres humanos nos cuesta reconocernos limitados, defectuosos, falibles. ¿Qué hay detrás de todo eso? Quizás un miedo profundo a mostrarnos vulnerables. O quizás sea que estamos pensando todo el tiempo; pensamos la vida en lugar de sentirla.


Reconocernos limitados no nos agrada. Nos gusta conocernos exitosos, productivos, creativos. Preferimos evitar o rechazar el límite antes que reconocerlo. Nos cuesta enfrentar nuestra condición, enfrentar la temporalidad de nuestra vida; entonces iniciamos una carrera para deslindarnos de nuestra realidad y nos aferramos al concepto de perfección. Pero ese concepto no es la solución, sino el problema. Las personas que no aceptan ninguna falla entran en una lucha con ellas mismas que al final van a perder.


Los perfeccionistas tienen un juez interior implacable que vive al acecho de las equivocaciones, propias y ajenas, para señalarlas y ajusticiarlas a través de la culpa, la recriminación o el rechazo. Son personas que tienen dificultad para el humor y la autocompasión. Necesitan certezas, normas, reglas para vivir. Hay dos tipos de perfeccionismo: el que plantea demandas déspotas hacia si mismo y el que prefiere plantear esas demandas a los demás.


María Veronica Cabrera opina que existe una expresión latina que dice: “Errar es humano”. Pero creo que lo que nos hace humanos es aprender a aceptar nuestros errores. La idea es ayudar a las personas a descubrir que no somos ni podemos ser perfectos y que eso, muy lejos de ser un problema, es un privilegio: “nos permite abrirnos al otro y unirnos a los demás. Además nos permite volvernos sabios, ya que la sabiduría no es otra cosa que el resultado de haber errado mucho y de haber extraído de eso la experiencia. El error te da la oportunidad de crecer y madurar emocionalmente”.


Los errores suavizan nuestras maneras de pensar, nos flexibilizan, ayudan a eliminar prejuicios, favorecen la tolerancia y sobre todo, bajan nuestro nivel de defensa y facilitan la apertura al otro. El ejemplo mas claro de esto se encuentra en la pareja ¿Por qué hay problemas? Porque cada uno se coloca frente al otro desde un lugar de omnipotencia y lucha por sus ideas: “yo tengo la razón”. Todo esto es causa de ruptura, de distanciamiento, de enfriamiento en la relación. Pero cuando una persona intenta ser tierna, débil, frágil frente al otro, cuando admite un error, una falla, inmediatamente desarma al otro, se desarman los dos.


Muchas personas, para no ser rechazadas y ser aceptadas, pierden espontaneidad en su vida. Tratan de ajustarse y responder a las expectativas de los demás. Entonces tratan de no hablar para no decir cosas equivocadas.

Otro ejemplo de perfeccionismo impuesto de alguna manera por la cultura, es el de las mujeres: la exigencia de ser perfectas como madres, como esposa, como profesional o en su trabajo; perfecta en su cuerpo, etc.


La propuesta es entrenarnos para sentir la vida en lugar de pasarnos analizando. Trabajar para tener conciencia de nuestros límites y errores, cambiando el paradigma que excluye a la defectuosidad por una visión que la contempla, que la ACEPTE; para entender que nada de lo que sucede (crisis, desolación, tristeza) es ajeno a la vida. Eso es lo que compruebas que estas viviendo.
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