Municipalidad de Coronel Suarez

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Cooperativa Electrica

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miércoles, 10 de abril de 2013

Las obras de Héctor Maier Schwerdt que hacen historia con la historia… «Había un vez… en la Colonia tres»… (tercera edición)


El intitulado del libro que floreció un día, para deleite de sus lectores…

El sol en su ocaso penetraba por el ventanaje con extraños matices, ponía una aréola sobre el discernimiento y llegaba hasta las pupilas pensativas de los presentes, y algo del enigma tiembla en el albor del cielo concertada con la luz del espíritu humano. Caen las tinieblas y las luces lánguidas sobre la colonia. Tiemblan las hojas en sus ramas, y en el estremecimiento del sereno poniente se refleja el matiz  floreciente de chispas del crepúsculo… Así es que…


Había una vez… en la colonia tres… un colono alemán del Volga, que en sus narrativas  envueltas en historias, prosas y elegías, se compadecía a desentrañar la realidad sensible y sencilla, no con discursos que se arrastran pasando de cosa en cosa, ni por introversión que anda y cuando más anda entiende una por otra, sino por gracia de la contemplación y la visión que vuela, desde un rayo de visión se difunde a innúmeros de seres de nuestras aldeas y por irradiación va de generación en generación…

Paupérrimo en el cultivo de la ciencia, ejercitó lo agudo de su ingenio en barajar narrativas, prosas y elegías, en comentar la naturaleza y la vida habitual, que en homologar leyes. No construyó filosofía propia inductiva ni abrió los ojos al mundo para ser por él llevado; más bien quiso cerrarlos al exterior para abrirlos a la contemplación de las verdades verdaderas, buscando en el horcón del alma, en su centro e íntimo ser, en el corazón interior, la sustancia de lo cotidiano que es la ley ecuménica…

«Yo sé de personas que con no ser poetas le acaece de presto prosas muy sentidas, declarando sus sentires, hechas de su intelecto para legar a los hijos de sus hijos».

Viene a ser, pues, la rústica rutinaria, -en cierto aspecto-, filosofía coloniense hecho narrativas, cada una de ellas tiene un carácter propio, debido a su peculiar temperamento, pues nuestros ancestros creían que un solo pensamiento del hombre es más precioso que la creación entera…


No faltan los recuerdos; las elegías capaces de reeditar con su prosapia ilustre, a un tiempo lo bello y lo entrañable. A la luz natal los dichos dicen más por lo que callan, parcas certezas para un largo secreto de la vida, un espacio digno por sencillamente humano...

De Noriega asimilo «Si los poemas son los abalorios del collar, las narrativas son también talismanes, amuletos, fetiches». Lejos de todo hermetismo, pero siempre dentro de la tradición mágica de la escritura, invocan a las correspondencias entre el cuerpo y el alma, entre las diferentes partes del mundo interior y del mundo exterior, buscando un frágil equilibrio que, desde el principio, quiso iniciarse en el verbo…


… he aquí un día de holgorio; un deleite para el alma, el más brillante, el más embriagador festival que el valor y la hermosura, el disfrute y el gusto sistematizado y gozado. Esas nubes del atardecer, esas luces de miradas íntimas e innegables que florecen delicadamente, todo lo dicen, todo lo ofrecen…

Los lectores del libro ya conocen los dulzores y las virtudes de la colonia, de sus plantas, de su cielo... A lo largo y a lo ancho de este acontecimiento vivido, he recibido ya varias «palmaditas en el hombro» de amigas y amigos que comparten nuestros sueños: Rescatar del olvido las vivencias de nuestros coterráneos. Pues no somos herederos de un pasado epopéyico por virtud de fuerzas anónimas del devenir, sino por la obra de hombres y mujeres de carne y hueso cuyas vidas es justo relatar. No hay docencia superior que llama a la admiración e imitación en las grandes líneas de su acción, o en la evocación de alguna de sus anécdotas magistrales. El hecho de reconocer y valorar la diversidad de procederes y de herencias culturales que constituyeron nuestra verdadera identidad…

Había una vez… en la colonia tres, es un libro que sin abandonar el tono sensible, ha tratado de reflejar nostálgicamente las experiencias de vida de los colonienses a través de breves relatos y profundos preceptos. Si bien cumple la función de hacer recordar a aquellos que tuvieron la dicha de vivirlo o hacer saber a los que no, lo convierte en el libro de algo que se ha ido perdiendo en los muchos senderos de la vida.

Es un caminar de vivencias que conmueven por lo simple pero a la vez muy hondo, que calan en el corazón, como si de pronto nos paráramos en mitad del camino de la vida, echáramos una mirada hacia atrás y afloraran mágicamente los recuerdos de nuestra infancia y adolescencia -tristes o risueños- pero imprescindibles para madurar nuestros sueños...

Toca de tal modo los sentimientos más profundos, que sus escritos son como palabras que resuenan como el eco de las montañas y de la pampa. Todo esto hace a nuestra historia, unas biografías sencillas de gente sencilla».

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