Municipalidad de Coronel Suarez

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Cooperativa Electrica

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viernes, 29 de marzo de 2013

En la Pascua, con dolor, y siempre ¡siempre!, con esperanza...




Escribimos, probablemente más anómalo que nunca. Pero más sinceros. Escribimos desde lo más hondo. Con temblor y también con esperanza…

Te pedimos perdón por la osadía. Pero tenemos que pedirte tantas cosas, que no sabemos por dónde empezar. Son tantas todavía las coronas de espinas. Nadie llora lágrimas de sangre porque tenemos “de plomo el cráneo” y el corazón de piedra. ¿Qué te podemos decir que Tú no sepas?...

A ti te dieron a beber vinagre en tu sed. En estos tiempos atormentados y doloridos quedan gentes que brindan con champagne o con whisky, porque empujaron a otros a la derrota. No cuentan contigo y no se enteran de que te basta descolgar tu brazo del madero para salvarnos. Que no son los tirados los vencidos, sino los que tiran…

Tienes que ayudarnos a todos porque de otra forma no podríamos resistir la avalancha de odios de los mercaderes que nos venden y nos explotan. No podríamos resistir nuestra propia miseria humana. Te lo dijo mejor aquel poeta negro: “Quisiera llorar hasta quedarme ciego por causa de esta vida que, apenas levantada, ya se hunde”…

Pero tenemos tu ejemplo y sobre todo tu palabra y tu promesa. Y eso es lo que nos ayuda a arrastrar estas cadenas que unos nos ponemos a los otros, estos lanzazos que nos tiramos.
Nuestras oraciones no se diferencian de las de nadie. Va en el orden que Tú nos indicaste…

Si estás ahí arriba, en esa Cruz eterna, es por los que sufren, por los torturados, por los pobres y los vencidos, por los humillados... Sí, perdona. Y por los que hacen sufrir, los que torturan, los que se creen triunfadores, Y por los que humillan a los demás. ¡Por todos!...

Y termino con palabras de un poeta bantú: “A Ti, gran Cazador, cazador de almas, que haces un hato de amigos y enemigos, todos cubiertos y abrigados por tu manto”. En las Pascuas, con dolor, y siempre ¡siempre!, con esperanza.

Héctor Maier Schwerdt
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