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domingo, 10 de febrero de 2013

Educación e idioma entre los alemanes del Volga… (1ª Parte) Cómo aprendían los colonos… por Leandro Hildt*


Lo que sigue son apuntes sobre la vida intelectual de los inmigrantes alemanes provenientes de la lejana Rusia, quienes al afincarse en tierra entrerriana debieron adecuarse al nuevo entorno socio-cultural
                                            Gentileza de Jorgelina Fischer
Cuando los alemanes llegaron a Rusia y lograron establecerse, luego de fundar las aldeas a orillas del Volga, debieron hacerse cargo del sistema educativo, pues el gobierno ruso estuvo siempre ausente en este aspecto...

Alrededor del 80% de la población era analfabeta. La instrucción primaria no estaba al alcance de todos y era un tema menor para la Corona rusa. Alemania sin embargo era uno de los países más avanzados en educación...

Las dos prioridades en Rusia fueron establecer Iglesias y fundar escuelas para un crecimiento armonioso de todas las áreas de la vida y no solamente el económico...

El sistema educativo en el Volga fue sostenido siempre por los colonos, el gobierno jamás aportó nada…

En la primera generación de pobladores alemanes en Rusia, el puesto de maestro fue cubierto por quienes contaban con algún título o preparación traído de Alemania. Muchas personas habían pasado por las escuelas de enseñanza superior...

Ellos se esforzaban por transmitir sus conocimientos y tratar de formar algunos maestros para las futuras generaciones. Pronto, los maestros y personas preparadas fueron escasos y los pastores y sacerdotes debieron ocuparse de la educación por ser los más instruidos de la comunidad…

Pero los clérigos ya estaban superados de trabajo, no les quedaba mucho tiempo para ocuparse también de la enseñanza. Por lo tanto esa tarea fue derivada al “sacristán” que con el pasar del tiempo fue conocido como “lehrer” (maestro) y más adelante, maestro de escuela, “schulmeister”...

Estas personas eran responsables de muchas actividades en la aldea. Eran maestros, dirigían el coro de la iglesia, hacían los registros de nacimientos y fallecidos, cobraban las cuotas para el mantenimiento del culto y mucho más...

En Argentina la educación de los inmigrantes también estuvo relacionada con la Iglesia, ya que no había escuelas y generalmente se construía una habitación contigua al templo donde se impartían las clases, o se hacía en la misma Iglesia...

Con el correr de los años fueron construyendo edificios independientes de la Iglesia para la educación. Los maestros atendían a todos los grados a la vez, medio día en castellano y la otra mitad de la jornada en alemán…

Los sábados se impartía enseñanza religiosa. En el caso de los evangélicos debían aprender de memoria el catecismo de Lutero, los diez mandamientos, el Credo, el Padrenuestro, muchos versículos bíblicos y los himnos que se cantaban en los cultos. Todos en una misma aula y con un solo pizarrón…

Los hijos de los colonos sabían hablar solo en dialecto alemán, por lo tanto el mayor problema eran las clases en castellano. Las lecciones en castellano muchas veces eran aprendidas de memoria sin entender una sola palabra de lo que decían. La instrucción en alemán era más fácil, ya que se basaba fundamentalmente en la lectura y escritura…

También se aprendía geografía, historia y literatura alemana. Algunos maestros prohibían hablar en alemán en los recreos y se castigaba a quienes no cumplían. Los alumnos asistían a clase con una especie de pizarra muy fina enmarcada en madera, y un lápiz cuya escritura era similar a la tiza y fácil de borrar. Un cuaderno de caligrafía y otro de lectura. La “mochila” era una bolsa que cocían las madres con bolsas de arpillera que se podía colgar del cuello…

La disciplina era muy severa y era común recibir azotes ante un error en la tarea. Las escuelas eran privadas y el sueldo del maestro era pagado por los padres de los alumnos. A la vez el programa de enseñanza lo determinaba el gobierno provincial y cada tanto había inspectores que hacían visitas…
(Continuará)
        
                                                             Leandro Hildt
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