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lunes, 21 de enero de 2013

Unos 30 millones de soviéticos fueron condenados a los “Gulag”, entre 1919 -1953 Dilucidando el Gulag (3ª parte) Alexander Solyenitzin... Archipiélago “Gulag”...


No deja de ser curioso como las atrocidades cometidas por el régimen comunista de la Unión Soviética resultan por lo general púdicamente barridas bajo la alfombra por la enorme mayoría de los medios masivos de difusión. Sin embargo, aunque hayan sido pocos los sobrevivientes, entre ellos figura nada menos que el Premio Nobel de Literatura (1970) Alexander Solyenitzin...

También es bastante sorprendente cómo este hombre, luego de haber sido premiado, glorificado y ensalzado en Occidente por revelar la verdad sobre el régimen soviético, haya sido — y casi con la misma energía — injuriado, difamado y escarnecido cuando se dedicó a revelar la verdad sobre el régimen capitalista. Probablemente a los seres humanos no nos gusta tener que oír la verdad. Mayor mérito les cabe, pues, a quienes, aún a pesar de ello, se atreven a proclamarla.

Los Primeros Años.
Alexander Solyenitzin nació un 11 de Diciembre de 1918 en la localidad de Kislovodsk, Rusia. Su padre que se había dedicado a estudios filológicos no completó su carrera ya que se alistó como voluntario cuando estalló la guerra de 1914, sirvió como oficial de artillería en el frente alemán, combatió durante toda la guerra y falleció en el verano de 1918, seis meses antes de que naciera su hijo Alexander.

El niño fue criado por su madre que trabajaba de taquimecanógrafa en la localidad de Rostow, sobre el Don. Allí Solyenitzin pasó toda su infancia y su juventud, egresando del colegio secundario en 1936. Ya de niño, sin ninguna incitación por parte de alguien, quiso ser un escritor y ya a temprana edad escribió una buena cantidad de obras primerizas.
Durante la década de los años 30 del Siglo XX trató de publicar sus escritos pero no consiguió hallar nadie dispuesto a aceptarlos. Quiso también adquirir una educación literaria pero eso no era posible en Rostow y un traslado a Moscú resultaba igual de imposible, en parte porque la madre se hallaba sola y con la salud quebrantada, en parte porque el proyecto se hallaba más allá de sus modestos recursos económicos.
Consecuentemente, se inscribió en la Universidad de Rostow para estudiar en el Departamento de Matemáticas dónde descubrió que tenía considerable talento para las ciencias exactas. Pero, si bien le resultó fácil dominar la materia, sintió que no deseaba dedicarle toda su vida. Con todo, ese conocimiento le resultaría muy beneficioso en al menos dos momentos dramáticos de su vida a tal punto que, gracias al mismo, conseguiría escapar de la muerte.
Más tarde, entre 1939 y 1941, paralelamente a sus estudios de física y matemáticas, estudió literatura por correspondencia en el Instituto de Historia, Filosofía y Literatura de  Moscú.

Guerra y Prisión.
En 1941, poco antes del estallido de la guerra entre Rusia y Alemania, se graduó como físico y matemático en la Universidad de Rostow. Al principio del conflicto, debido a su endeble salud, fue destinado a servir de conductor de vehículos con tracción a sangre durante el invierno de 1941/42.

Más tarde, por sus conocimientos de matemática, fue transferido a una escuela de artillería de la cual, después de un curso relámpago, egresó en Noviembre de 1942.
 Inmediatamente después se le confirió el comando de una compañía de artillería y sirvió en dicho puesto hasta que fue arrestado en Febrero de 1945.
Fue arrestado porque, en la correspondencia del período 1944/45 con un amigo de su época escolar, la censura encontró algunas observaciones irrespetuosas sobre Stalin.
 Como una “prueba” suplementaria a la acusación, se utilizaron borradores de historias y anotaciones que se encontraron entre sus pertenencias. Las “pruebas”, sin embargo, no eran suficientes para un “juicio” en regla y, por consiguiente, en Julio de 1945, de acuerdo con un procedimiento entonces muy en boga, en virtud de la resolución de un comité especial de la NKVD, fue “sentenciado”, en ausencia, a ocho años de confinamiento en un campo de prisioneros.

Lo verdaderamente dramático del caso es que, por aquellos tiempos en Rusia, una sentencia así era considerada leve. Allí comenzó su largo y terrible peregrinar por lo que luego sería el título de su obra más conocida: el "Archipiélago Gulag".
La palabra "GULAG" en realidad, es un acrónimo. Viene del ruso "Glavnoye Upravleniye Ispravitelno-trudovykh Lagerey", significando "Directorio Supremo de Campos Correccionales de Trabajo" y se refiere al conjunto de campos de concentración que el servicio de seguridad política soviético (sucesivamente denominado como Cheka, OGPU, NKVD MGB/MVD y finalmente KGB) tenía diseminados en forma de "archipiélago" por todo el territorio de la URSS.

Los campos de concentración.

Solyenitzin cumplió la primera parte de su condena en “campos correccionales de trabajo” de varias clases. En 1946, como matemático, fue transferido a un grupo de investigación científica del Ministerio de Asuntos Internos y el Ministerio de Seguridad del Estado. Pasó el período medio de su condena en esa clase de “empresas fantasma” o sharashkas de las que surgiría luego el entorno de su El Primer Círculo. En 1950 fue enviado a los recientemente establecidos “campos especiales” destinados exclusivamente a prisioneros políticos.

En uno de ellos, ubicado en el pueblo de Ekibastuz en Khazakistán, trabajó como minero, como albañil y como metalúrgico. De aquí nació su libro Un día en la vida de Iván Denisovich, pero aquí también contrajo un tumor canceroso que fue extraído más tarde, aunque no definitivamente curado. Un mes después de haber cumplido la totalidad de la condena de ocho años, sin ningún tipo de juicio adicional, sin siquiera otra resolución del Ministerio, tan sólo en virtud de una decisión administrativa, en lugar de ser puesto en libertad, resultó exiliado de por vida a Kok-Kerek en el Sur de Kazakistán.

La medida no estaba dirigida especialmente contra su persona. Simplemente era lo acostumbrado en aquella época y en la Unión Soviética. El exilio duró desde Marzo de 1953 (el año de la muerte de Stalin) hasta Junio de 1956. Durante el mismo, el tumor evolucionó rápidamente y, hacia fines de 1953, Solyenitzin se encontró muy cerca de la muerte. Ya no podía comer, ni dormir, y el tumor le producía graves desórdenes orgánicos. Sin embargo, consiguió ser trasladado a Tashkent dónde, durante 1954, se sometió a un tratamiento exitoso. De esta época es su El Pabellón de Cáncer...
(Continuará)
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