Municipalidad de Coronel Suarez

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Cooperativa Electrica

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jueves, 17 de enero de 2013

Amo la tecnología...pero no sé...



El mercado ofrece aparatos electrónicos cada vez más sofisticados, con muchas aplicaciones. ¿Pero cuántos usuarios les sacan el jugo a estos nuevos dispositivos? Se dice que solo aprovechamos el 20% del alcance que tienen. Nuevas alternativas de aprendizaje.


Hace solo un mes, el iPhone 4S llegó a mi vida. Venía pensando en ese aparato desde hacía rato, pero no sabía si arriesgarme a semejante gasto. Vino adentro de esa cajita blanca, suave, brillosa… fue como recibir un tesoro. En mi familia, todos se encantaron con el nuevo habitante de la casa, pero nadie supo cómo ayudarme a usarlo. Podría consultar al técnico de la computadora, pero no maneja bien este sistema y, además, no voy a comprender lo que me dice. Así que utilizo semejante inversión para hacer llamadas, sacar fotos y mandar mensajitos”, relata Magalí, una joven de 27 años. 

Con voz disfónica, mientras acomoda sus rulos descontrolados, cuenta que el colmo de la anécdota con el teléfono fue que a las tres semanas lanzaron el iPhone 5, es decir, un modelo evolucionado respecto de su adquisición. Otro caso es el de Marcelo, director de una empresa metalúrgica, que confiesa que a los 55 años, solo le interesa el  celular para hablar por chat con sus hijos: “Tienen 25 y 22, y cada vez están menos en casa, así que me interesa contactarlos de una manera rápida, fácil y gratis”. Del resto de las funciones, no podría mencionar ni una. Situaciones conocidas pero ineludibles. Se venden cada vez más aparatos electrónicos y tecnológicos.


 Sin embargo, son muy pocos los usuarios que los exprimen para sacarles el jugo. Resulta una situación conflictiva seguir las indicaciones de un manual y jamás hay tiempo para recorrerlo entero. De hecho, algunas compañías ya no lo incluyen y eligen reemplazar el manual por un paso a paso amigable que aparece al encender la nueva adquisición. Se estima que un usuario aprovecha solo un 20% de las aplicaciones que tiene un producto tecnológico. 

Moda versus funcionalidad

Los especialistas en tecnología coinciden en que la locura consumista que desata cada lanzamiento no se corresponde con el uso que se da a los productos comprados. El ingeniero Gustavo del Pino, consultor en Tecnologías de la Información y director de la Especialización en Planificación y Gestión de las Tecnologías de la Información de la Universidad Austral, considera que los equipos vienen con más aplicaciones que las necesarias para un usuario típico: “Los fabricantes de los equipos agregan a los productos funcionalidades que en muy pocas ocasiones se utilizan. 

El motivo es la competencia: ninguno quiere quedar rezagado y todos buscan diferenciarse como sea”. El comportamiento de los usuarios incentiva esta tendencia. Según Alejo Zagalazky, productor y guionista del programa TN Tecno: “Mucha gente compra los productos por el simple hecho de tener lo último, y no por una necesidad. Es la sociedad de consumo la que hace girar esta rueda”. Al momento de la adquisición de un nuevo celular, una tablet o una smart TV, muchos consumidores no tienen idea del uso que le van a dar. Uriel Rozenbaum, ingeniero responsable en el área de telefonía de Metrotel, recuerda: “Cuando salió el iPad, todo el mundo lo quería porque Carlos Tévez aparecía con uno en el vestuario. 


No servía para nada más que escuchar música y ver algún videíto”. Si bien reconoce que a las tablets de la manzanita le han agregado funciones interesantes que el público adoptó, no deja de observar lo siguiente: “La gente compra por moda y no por funcionalidad”. Su colega de oficina, el ingeniero Fernando Strifezza, opina: “Creo que ya no aprendemos a usar nada; simplemente les damos a las cosas su uso natural. Nos guiamos por el camino de lo intuitivo y solo cuando se presenta la necesidad, descubrimos las funciones y aprendemos a usarlas”.
La derrota de los manuales
Leandro Zanoni, periodista especializado en tecnología y autor del libro La gran manzana, sobre el éxito de Apple, analiza la gran ansiedad que se genera al comprar un producto tecnológico: “Como queremos usarlo lo antes posible, abrimos la caja y empezamos a probarlo e improvisar. Solo acudimos al manual cuando algo se traba o no podemos hacerlo como queremos”. Quien se siente identificado con ese momento de euforia seguramente tenga también la sensación de que los manuales son una especie de fósiles del siglo pasado, planificados para que solo los nerds puedan entenderlos o disfrutarlos.

 Cuesta involucrarse con ellos porque produce una mezcla de frustración y adormecimiento, y la mayoría de los manuales no traen explicaciones claras. Apple fue pionero en reducir al máximo los manuales de sus productos. “En parte por la facilidad de uso de sus dispositivos y en parte porque sus investigaciones de mercado les mostraron que muy pocos les daban uso”, comenta Zanoni. Del Pino considera que la razón del paso a un manual sintético fue cuidar los costos: “Desarrollar un buen manual es una tarea difícil en sí misma. Si a esto le sumamos el costo de confeccionarlo en papel y de incluirlo con el equipo, se agregan costos al packaging y al transporte”, afirma el especialista.

 Algunas empresas adoptaron la conducta ecológica de reemplazarlo por un CD o un archivo PDF que se descarga de Internet. Lo último en guías instructivas son las Starters Guide, un minitutorial que aparece al estrenar un equipo, ingresar por primera vez a una aplicación o al hacer una actualización de los programas. Zagalazky afirma que, en la actualidad, la mayoría de los productos traen esas guías rápidas, que son bastante más efectivas que los viejos manuales.  En su opinión, lo mejor es “evangelizar” a los usuarios de manera entretenida y didáctica, como hacen muchas marcas en sus campañas. 

(continuará)
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