Municipalidad de Coronel Suarez

Municipalidad de Coronel Suarez

Cooperativa Electrica

Cooperativa Electrica

viernes, 14 de diciembre de 2012

¡Chau a las quejas!...



Políticamente incorrecto, el psicólogo español Rafael Santandreu sostiene que vivimos amargándonos porque somos débiles y porque somos presos de necesidades inventadas y creencias irracionales. Y que, en verdad, precisamos muy poco para ser felices. Algunos especialistas opinan sobre cómo surfear las complicaciones cotidianas y no sucumbir en el intento.


Rafael Santandreu se equivocó de profesión. Es uno de los psicólogos más reconocidos de España y por su consultorio desfilan algunos de los actores y deportistas más famosos de la Madre Patria. Pero, en rigor, este profesor de la Universidad Ramón Llull y formador en el Colegio de Médicos de Barcelona debería formar parte de la “mesa chica” de la Real Academia Española. Así, podría acuñar esos términos que pergeñó de una manera –¿por qué no?– muy original.

Tome nota de tres palabras y sus definiciones, que bastarán de modelos. “Neuroticismo”: el arte de amargarse la vida mediante la tortura mental. “Terribilitis”: propensión a calificar de terribles cosas que no lo son. “Necesititis”: la creencia de que uno necesita, necesita y necesita para ser feliz.

Santandreu está convencido de que el auge de los problemas emocionales contemporáneos es producto de una mala filosofía de vida que, sin darnos cuenta, nos invade a casi todos. Para ello, escribió un libro –
El arte de no amargase la vida– que contiene un método progresivo para que el lector se convierta en un individuo fuerte anímicamente. 

“Nacemos con una tendencia hacia la felicidad y otra hacia la infelicidad. Solemos exagerar, nos creamos universos ideales y nos defraudamos si no se cumplen. Nos llenamos de necesidades artificiales”

Pero, a la distancia, lo combatimos un poco porque, digamos, no se trata de “soplar y hacer botellas”, sobre todo en contextos sociales en los cuales practicar una terapia zen se torna una verdadera odisea.

“La sociedad actual genera neurosis, transmitiendo mensajes que nos hacen débiles. La prueba es que cada año crece la incidencia de las diferentes enfermedades psicológicas -explica Santandreu-. Pero, vamos, que no es tan difícil revertir esta situación. Tomémoslo como que tiene la misma dificultad que aprender inglés: tengo que ejercitarme diariamente y, al poco tiempo, empezaré a balbucear ese nuevo lenguaje interior que fomentará emociones racionales y positivas. Las personas fuertes tienen un diálogo sólido consigo mismas. Por ejemplo, si te deja tu novia, te tienes que decir: ‘Me fastidia mucho que me haya abandonado; ojalá no lo hubiese hecho. Pero tampoco es el fin del mundo.Podré ser feliz si me esfuerzo en otros ámbitos de mi vida y exploro
otras alternativas’”.

O sea que si nos sentimos mal con lo malo que nos rodea, ¿es porque, simplemente, así lo queremos?

Nacemos con una buena tendencia hacia la felicidad y otra hacia la infelicidad. 
Naturalmente solemos exagerar, nos creamos universos ideales y nos defraudamos si no se cumplen. Nos llenamos de necesidades artificiales. Pero esto siempre fue así porque es una falencia de la mente humana. Eso sí: cuantas más oportunidades tiene una sociedad, cuanto más opulenta es, más puede caer en el fallo de mutar deseos en necesidades imperiosas. Así es como contrae la enfermedad de la “necesititis”. Esta es la época con más “necesititis” o más “terribilitis”; o sea, con más neurosis. 
“Hay que eliminar de nuestra filosofía la ‘terribilitis’ y hay que negarse a creer que las cosas son inaguantables. Tengo que adquirir una actitud de simplicidad voluntaria: necesito poco para que todo vaya bien”

Rafael, no queremos pelear con usted ni contradecirlo, pero hay hechos que, indefectiblemente, nos alteran el ánimo. ¿Qué les decimos a quienes se quedan varados durante horas por el tránsito o a quienes los impuestos no le aumentan proporcionalmente con sus sueldos?


Le podemos decir que esas adversidades no son nada relevantes. Mientras cuentes con la comida y la bebida del día, puedes ser feliz. Mi paradigma de fortaleza es el científico británico Stephen Hawking, que desde hace casi cuarenta años está parapléjico. Su lema es este: “Quejarse es inútil y una pérdida de tiempo”.

Perdón, pero ¿no será un tanto extremo que tengamos que ponernos en el lugar de Hawking para contentarnos? Nos recuerda al pasaje de su libro en el que afirma que hay que pensar en nuestra muerte cada vez que nos estresamos. 


Pero también es extrema la ficción de la inmortalidad en la que vivimos. Hemos desterrado a la muerte de la ecuación de la vida; no queremos ni remitirnos a ella. ¿Eso no es psicológicamente dañino? Es mejor tener en cuenta a la muerte, convivir con ella y no tratar de evitar lo que es inexorable. Entonces, ¿de qué te estás preocupando ahora?

(Continuará)


Fundación "Nuestras Colonias"
Publicar un comentario