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sábado, 19 de noviembre de 2011

“Elena en el agua” y “Respeto”, cortos de Juliana Schwindt con premios internacionales




 
La joven cineasta suarense tuvo reconocimientos en los comienzos de una promisoria carrera. Tanto en Bolivia como en Chile el jurado reconoció sus dotes como directora.
 
 
Juliana Schwindt dirige los pasos de la protagonista de “Elena en el agua”, la simpática Violeta Bongiorno. 
 
Siempre brinda buenas noticias la cultura suarense y en este caso en un rubro poco abordado como lo es el cine.
Resulta que hace unos días nos llegó la noticia de que la joven suarense Juliana Schwindt, hija de nuestros vecinos Susana Schenegelberger y Jorge Schwindt recibió sendas distinciones en festivales de cine que se realizaron en Bolivia y Chile.

La información publicada en diarios chilenos y en varias páginas web dedicadas especialmente al séptimo arte dicen que “Elena en el agua”, cortometraje dirigido por la argentina Juliana Schwindt, fue elegida ganadora en  ficción del primer Festival Internacional Cine Providencia. En categoría Documental el ganador fue El alumno, dirigido por Miguel Luna (España-Chile), mientras que en animación, el elegido fue Humboldt, dirigido por Nicolás Cortés y René Castillo (Chile).

El 1° Festival Internacional Cine Providencia se desarrolló los días 27, 28 y 29 de octubre con todas sus funciones y actividades gratuitas, en el Centro Cultural Juventud Providencia; con la exhibición de obras nacionales y extranjeras de largometraje y cortometraje de los géneros de ficción, documental y animación. El festival es la continuación del trabajo de 10 años que realizó Juventud Providencia con su concurso de cortometrajes Corto y Preciso.

“Elena en el agua” cuenta la historia de cómo Elena se sumerge en un mundo que sólo ella ve. 
Preparado originalmente para el 29º Concurso Georges Meliés –cuyo disparador argumentativo y/o estético era, sin más, el tópico Piscinas–, “Elena en el agua” es un corto pequeñito pero inmensamente logrado que, sin pretensiones y en sólo 4 minutos y medio, consigue que el espectador pispee el enorme mundillo interno de una nena de unos 6 años que, haga lo que haga, siempre piensa en el agua, comenta el suplemento “Las 12” del matutino Página/12, en su edición del 29 de abril de este año.
La deducción surge por el tratamiento sonoro que la realizadora suarense Juliana Schwindt, de 26 años: Elena (en la piel de la simpatiquísima Violeta Bongiorno) se columpia y, con los pies colgando de la hamaca, se escucha el movimiento en el agua; Elena está en un auto/pecera y suena a mundo sumergido. La cama o el baño también son el mar (o, en su defecto, pileta), de la nenita que –aun acompañada por dos pequeñitos de su edad– se concentra en el braceo.
Con un arte cuidado, con bonitos contrastes, Schwindt explica que quería “darle protagonismo a la imaginación, sin evidenciar una piscina” y, con minimalismo de recursos, es lo que hace: “La puesta en escena, la actuación y el sonido crean una atmósfera que puede disparar muchas interpretaciones porque no hay un argumento lineal”, asegura la comunicadora audiovisual.

En dos jornadas de filmación, las tomas estuvieron listas. Pero, claro, hubo trabajo previo: “Con Violeta nos juntamos previamente a leer el guión, a que se probara la ropa –cosa que le encantaba–. Al momento de empezar, ella sabía cómo era la historia, aun cuando no hubiésemos ensayado. Preferí no hacerlo para que no tenga que repetir demasiado una acción. Los chicos se aburren”, explica la realizadora que ya tiene en mente un próximo proyecto: un film experimental con un material de trenes que filmó en un viaje a Dinamarca.

En Bolivia

El XI Festival Internacional de Cine Digital de Bolivia (Fenavid) comenzó el 2 de octubre y en una semana llevó a la pantalla 119 trabajos de 12 países de América y Europa. Los largometrajes y cortometrajes en competencia se proyectaron en cuatro salas diferentes.

Esta versión del Festival sirvió para confirmar que el Fenavid es el encuentro cinematográfico más importante de Bolivia, no sólo por la cantidad de trabajos en competencia, sino porque además contempla una serie de actividades paralelas que año a año lo hacen más grande.
La historia de un solitario criador de gallos de riña conmovió al jurado del XI Festival Internacional de Cine Digital, que designó a “Gallero” como el Mejor Largometraje de Ficción del encuentro.
El filme del argentino Sergio Mazza se llevó la estatuilla más preciada del Fenavid 2011, la cita cinematográfica más importante de Bolivia.
“Gallero” es el segundo largometraje de Mazza, quien es considerado una de las últimas revelaciones del cine argentino. En su largometraje, el director argentino prácticamente se embarca en un melodrama rural muy rico en matices cromáticos.
En la categoría Largometraje Documental se impuso “Fortalezas”, trabajo dirigido por Tomás Lipgot y Christoph Behl y que también es de origen argentino.

Pero sin dudas que uno de los espacios estelares del Fenavid 2011 fue el Proyecto Santa Cruz 100X100, en el que se reunió a 25 jóvenes de cuatro países para que realicen cortometrajes en 100 horas. Los cinco grupos que se conformaron cumplieron con la premisa, pero el más destacado por el jurado fue “Respeto”.
Este cortometraje fue protagonizado por Leandro Firmino da Hora, el actor brasileño que interpretó a Zé Pequeño en la aclamada película “Ciudad de Dios”.
Firmino fue el invitado especial del festival y parte de su presencia incluía participar en uno de los cinco cortometrajes del Proyecto Santa Cruz 100X100.
“Respeto” fue dirigido por la argentina Juliana Schwindt, que trabajó junto a cuatro bolivianos: José Jordán (producción), Javier Velásqu
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