Municipalidad de Coronel Suarez

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Cooperativa Electrica

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viernes, 18 de noviembre de 2011

Marta Rack de Maier...



Ansiosa por ver el resultado de la filmación donde cocinó junto al prestigioso chef Ariel Rodríguez Palacios.
Los Pueblos Alemanes y su gente.
 
El esposo de Marta, Héctor Maier, dice, haciendo bromas a la mujer con quien comparte la vida desde hace 50 años, que él, con 16 años de hacer el periódico y con varios libros escritos, no ha tenido la trascendencia que Marta logró en un día de filmación junto al famoso chef Ariel Rodríguez Palacios. Mientras tanto Dany, el hijo varón del matrimonio, les ha prometido para este sábado un asadito compartido en familia, mientras todos juntos miran el programa por Canal 9, donde en dos sábados consecutivos se mostrarán las producciones logradas en Santa María y Saldungaray. 
 
Es que Marta fue la cocinera amateur, por experiencia y vocación familiar, responsable de mostrarle al reconocido chef algunos de los platos típicos de los Pueblos Alemanes, junto también a otro chef de experiencia radicado en Santa María y próximo a abrir un restaurante, Javier Graff. 
 
 
Dos platos cocinó Marta: Maultaschen (especie de pañuelitos rellenos con ricota que se acompaña con mini tostaditas salteadas en aceite y una generosa cuota de crema) y los clásicos Wickelnudel (que son los rollitos de masa que se cocinan al vapor de un estofado que lleva carne y verduras); mientras que Javier cocinó el apfelstrudel.
Marta cuenta que con la natural simpatía de Ariel Rodríguez Palacios se le disiparon todos los nervios que tenía en los días previos a la grabación. Las horas que duró la filmación se les pasaron volando y agradece la presencia de toda la gente que en el jardín del futuro restaurante de Javier los acompañaron en la filmación.
 
Se emociona hasta las lágrimas con la pregunta si en ese día especial se acordó de su mamá, Otilia Schlliter de Rack, reconocida cocinera en los eventos especiales de los Pueblos Alemanes hasta unos meses antes de su muerte, a los 87 años de edad. Es que mientras las horas se sucedían en el desafío de mostrar la gastronomía alemana para todo el país, la misma que aprendió de su madre y de su suegra, se acordó en todo momento de las enseñanzas que su madre le daba entre el vapor de la cocina, al calor del pan recién horneado y bajo el aroma de una comida elaborada con mucho amor.
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