Municipalidad de Coronel Suarez

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viernes, 8 de julio de 2011

De la orilla del Volga hasta las pampas gauchas “La Cruz, las manos curtidas y el arado signos fueron de su fe y del trabajo. Con brazos y pechos lucharon en los surcos y en mil espigas floreció su canto” "años de bregar haciendo historia en tierras argentinas"...


 
Mientras en las colonias del Volga todos se aprestaban para emigrar al Brasil, en Suramérica, un alemán del Volga procedente de la aldea Rothamel, llamado Andreas Basgall recorre los parajes argentinos e informa a sus paisanos ya establecidos en el Brasil de las ventajas comparativas de los suelos argentinos para la agricultura y su opinión fue escuchada por muchos de ellos para retomar luego el camino hacía la Argentina. A causa de esos informes los alemanes llegados al Brasil, designaron una comisión, que junto al nombrado y compuesta por Santiago Lechmann, Juan Berger y Adán Weimann, se dirigieron a Buenos Aires en agosto de 1877 para establecer contacto con el gobierno a fin de ingresar al territorio nacional para iniciar una nueva colonización.

 El gobierno, presidido entonces por Nicolás Avellaneda quedó así alertado sobre la corriente migratoria de nuestros antepasados y de inmediato puso en marcha los resortes legales y movilizó a su Comisario de Colonización, don Carlos Calvo, residente en París, para que atrajera a dichos colonos hacia la Argentina; así el país apareció en la disputa con el Brasil, para absorber a dichos prestigiados colonos de origen alemán, durante su paso por Europa hacia los puertos de embarque.
Mientras tanto, los delegados procedentes del Brasil, presididos por Basgall, firmaron con el Comisario General de Inmigración de la República Argentina, don Juan Dillon, el 3 de septiembre de 1877, un convenio compuesto de 16 artículos que reglaba los derechos y deberes inmediatos de los nuevos inmigrantes.
De inmediato el Poder Ejecutivo Nacional elevó al Congreso un proyecto de la ley solicitando facultades para hacer una importante inversión a fin de facilitar la inmigración de los alemanes del Volga llegados del Brasil, conviene hacer hincapié en los extensos considerandos o argumentaciones esgrimidas en el proyecto, que resultan un valioso documento en la historia de este pueblo de peregrinos y labradores.

Es así que el Presidente Avellaneda como titular del Poder Ejecutivo de la Nación, remite el 19 de septiembre de 1877 el aludido pedido de los fondos necesarios para cumplir el “contrato” firmado con la delegación mencionada, al Honorable Congreso de la Nación, diciendo: “En el Ministerio del Interior obra una solicitud presentada por una delegación de doscientas familias llegadas de las orillas del río Volga con el propósito de establecerse en América y que se encuentran actualmente de paso por el Brasil; en esta solicitud se pide al Gobierno Argentino la concesión de campo y la ayuda indispensable para dar de comienzo a los trabajos a los trabajos agrícolas. La misma declara que a las doscientas familias citadas han de seguir un respetable número de connacionales y que éstos esperan solamente la noticia de una favorable acogida en la República para emigrar de su país. Estando el Poder Ejecutivo resuelto a continuar el camino de la mayor economía habría desistido de ese asunto para tratarlo en circunstancias más favorables para el tesoro Nacional; pero considerando el interés que provoca este petitorio, por sus especiales circunstancias y por la probabilidad de que, al no ser aceptada ahora, difícilmente ha de repetirse, el Poder Ejecutivo ha resuelto estudiar la solicitud y proponerla a V.H. como un proyecto importante para la Nación.
Trátase de introducir en el país una población que, probablemente, ha de dar a nuestra colonización un vigoroso impulso; daremos así oportunidad a una raza fuerte de conocer las ventajas y elementos del territorio de la nación, y nos traerá en breve la inmigración de miles y miles de hombres laboriosos que han de sumarse a los que ahora piden establecerse.
Esta inmigración que solicita acogerse a los beneficios de la Ley de Inmigración, pertenece a las colonias que se han establecido desde el siglo pasado en las orillas del río Volga, en el sur del Imperio de Rusia, colonias que se aumentaron extraordinariamente extendiendo ampliamente su comercio, su industria y establecimientos culturales. Esta inmigración se compone de hombres que se distinguen por la solidez de su carácter, la honestidad de sus costumbres y su amor al trabajo. Se ocupan especialmente de la agricultura y ganadería, además de otras industrias cuyos elementos contiene en abundancia el suelo de la Nación; estas colonias forman ciudades que satisfacen sus necesidades y exportan su sobreproducción.
En el año 1875 inmigraron cerca de 300 familias al Canadá, provenientes de las orillas del río Volga y ya el año siguiente, estaban establecidas definitivamente y cultivaban regiones, distinguiéndose por su actividad y progreso.

Las concesiones y los privilegios otorgados a estos colonos en el siglo pasado por el gobierno ruso, están próximos a expirar, y esta circunstancia, como la que no son propietarios de las tierras que cultivan, ha movido a una parte de los mismos, a buscar una Nueva Patria en América, deseosos de poseer en propiedad el campo que han de cultivar y explotar.
El Poder Ejecutivo estima que los motivos especiales que ha expuesto, aconsejan aprovechar sin dilaciones esta oportunidad para dar cumplimentación a la Ley de Inmigración y eso a favor de una población homogénea y de carácter ya conocidos y que fácilmente podrá fundar en diversos sectores del país grandes y prósperos pueblos.
Por este motivo el Poder Ejecutivo había otorgado al Comisario General de Inmigración de elaborar con los delegados un proyecto de Contrato de Inmigración, que agregamos, el cual está de acuerdo con la Ley Fundamental de Inmigración, como lo podrá comprobar V.H.
Para la ejecución de este contrato, el P.E.: tratándose en este caso de una importante erogación, necesita el voto favorable de V.H. en consideración del estado actual del Tesoro.
Por estos motivos, y basándose en los datos que V.H. podrá hallar en las notas que se acompañan, el Poder Ejecutivo solicita la sanción de este proyecto que tiene el honor de proponer a V.H.  “Dios guarde a V.H.”

Nicolás Avellaneda                               Bernardo de Irigoyen
Presidente                                               Ministro de Interior

Copias del contrato con la delegación del Brasil fueron entregadas a los alemanes del Volga que embarcaron en el puerto de Bremen con destino al Brasil, por parte del Comisario de Colonización argentino en Europa, don Carlos Calvo, hecho que los  hizo desistir de ir al Brasil y optar por Argentina. Fue la primera respuesta a la gestión cumplida por los delegados. La llegada del grupo compuesto por las ocho familias y tres solteros el 24 de diciembre de 1877 y fundaron la Colonia Madre: Santa María de Hinojo, en cercanías de Olavarria un 5 de enero de 1878. Mientras tanto, un segundo grupo compuesto de más de mil inmigrantes volguenses eligieron la provincia de Entre Ríos como lugar de radicación, llegando a la Argentina alrededor del 5 al 10 de enero de 1878


Tierra de paz, tierra de pan llevar

La Colonia Madre de la colonización alemana en la Argentina: Aldea Santa María de Hinojo de Olavarría
            
El primer grupo estuvo formado por nueve familias provenientes directamente de la aldea Kamenka de la colonización Germana del Volga en Rusia de origen alemán, con un total de cuarenta y nueve individuos.
Desembarcaron en el puerto de Buenos Aires el 24 de diciembre de 1877: el grupo de nueve familias estuvo integrado por Jorge Fischer, Jacobo Schwindt, José Gissler, Miguel Gissler, Andrés Gissler, Leonardo Schmidt, Pedro Pollak, José Simon, Juan Schamberger y 3 muchachos solteros.
Por tren se dirigieron hasta Azul, en aquella época punta de riel y en carros tirados por bueyes cubrieron los 35 km., hasta un lugar previamente elegido ubicado a orillas del arroyo Hinojo y dejan oficialmente fundada la colonia Santa María de Hinojo un 5 de enero de 1978, y que, extraoficialmente la llamaron “Kamenka”, en recuerdo de la aldea que dejaron allá en el Volga.
Recibieron carpas, dos bueyes, tres caballos y algunos implementos de labranza. Las tierras destinadas a la colonización estaban subdivididas en “chacras” de 40 hectáreas cada una.
Cada familia podía adquirir de uno a cuatro lotes, a razón de cincuenta pesos moneda corriente, la hectárea, pagaderos en diez años de plazo. Y por ese mismo lapso quedaban exentos del pago de contribución directa.
Esta colonia es considerada la Colonia Madre por ser la primera fundación de una colonia alemana del Volga en la Argentina y de la colonización sureña, pues mantuvieron asidua correspondencia con paisanos tanto de Rusia como los que estaban en Brasil, para invitarlos a trasladarse a la Argentina; de ello nació una corriente inmigratoria que fundaron distintas colonias en el sur.
A las pocas semanas de la fundación se agregaron cuarenta familias y en abril un tercer grupo de diecisiete familias.
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