Municipalidad de Coronel Suarez

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Cooperativa Electrica

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lunes, 28 de febrero de 2011

Cantos a la infancia


 
Burbujas de la Infancia... 
              
Los recuerdos de mi infancia se asemejan a burbujas de felicidad atesoradas en la mente y en el corazón. Cuando les permito remontar vuelo, me devuelven los momentos mágicos vividos en el campo,... los sabores únicos del café preparado con leche recién ordeñada, y qué decir del olor al mate cocido , bebido junto a los peones al ladito de la máquina cosechadora, mezclado con hebras de trigo cortado... Las tardecitas a caballo, viendo como el sol se escondía bien colorado, coloradísimo,:"... mañana será un día con viento...", auguraba mi mamá, la oigo... y vuelvo a soñar que soy una niña disfrutando de  cada instante con total naturalidad...

Guardo celosamente  las burbujas en lo más profundo de mi ser…¡  no vaya a ser  que el paso del tiempo las desintegre!, las necesito para atraer hacia mí, los retazos de felicidad aprisionados en los recuerdos de mi niñez.   
Antonia Pin
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Calles polvorientas

Querido Coronel Pringles, pueblo de calles polvorientas en los años 60, años de mucho trabajo, de casas nuevas, de camionetas nuevas, símbolos de pujanza. Mi infancia la más feliz del mundo, jugar a la pelota, armar karting a rulemanes, andar a caballo, recorrer los arroyos, el Pillauynco, el Peraca, los domingos de cine, el teatro Español, la plaza…
Volví después de muchos años de ausencia, y estaba igual, no hay grandes edificios, un poco más de asfalto, nada más, recorrí sus calles nuevamente y no pude contener las lágrimas, pasé por mi casa, la veterinaria pero ya no estaban mis viejos, mis amigos mi gente…
Hoy pintamos canas y siempre voy a recordar este lugar, mi lugar.
 José M.
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Desarraigo y arraigo…

Hacía algunos meses que me había mudado a otra ciudad, no conocía a nadie en el pueblo, y por eso no salía de mi casa, para mí no tenía sentido salir si no tenía amigos a quien visitar. Un día fui a un supermercado y vi al hijo del dueño (Diego), tenía 6 años, era dos años más chico que yo, y comenzamos a hablar, a conocernos, y nos hicimos amigos enseguida, andábamos en bicicleta juntos y compartíamos algunos momentos hermosos. Unos días después una chica que vivía en frente de mi casa, me invitó a su cumpleaños, ella cumplía 8 años, y yo al principio dudaba de ir, porque no conocía a nadie, pero me decidí a ir, y así nos hicimos amigas. Al poco tiempo seguí haciendo amigos hasta sentirme la niña más feliz del mundo, tenía aproximadamente 6 amigos en el barrio, y los quería muchísimo.
Pero a los 12 años me pasó algo horrible, mis padres me informaron que teníamos que mudarnos, hacía la capital, porque esa casa ya no se podía alquilar más, y sentí una gran desesperación. No quería irme, tenía todo allí, mis amigos, mi escuela, todo.
El día antes de irme, mis amigos me hicieron una gran despedida, la cual la tengo muy presente en mi memoria, porque me demostraron que realmente me querían muchísimo.
Ahora que los años pasaron ya no tengo tanta relación con mis amigos, solamente con la chica que me había invitado a su cumpleaños, todavía somos amigas después de 12 años, el 8 de marzo cumplimos esos años, aún seguimos viéndonos, pero muchísimo menos, porque ahora las dos vamos a la universidad y nuestras obligaciones son mayores que en la niñez (es obvio).
Lo difícil para mí es que aquel chico que conocí en un supermercado siempre me gustó, desde que era una niña soñaba con ser su novia, pero nunca él me lo pidió.  Y ya el año pasado lo volví a ver, y estaba muy guapo, alto, musculoso, todo lo que a mí me gusta de un hombre.
El todavía no me pidió que seamos novios y sé que nunca me lo va a pedir, pues es obvio que no siente lo mismo que yo siento por él.
 María Paula
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Que recuerdos tan gratos tengo…

De mi infancia, emocionantes, dolorosos también. Recuerdo mucho los juegos de pelota con la "gente" de la colonia y mi hermano menor incluso ya entrada las 7 de la noche (que era tardísimo entonces), los viajes a la casa de mi tía en el campo y conocer otra vida diferente a la mía.

Pero lo que más recuerdo es cuando me dirigía también a ayudar a mi mamá en el almacén, donde ella vendía de todo y yo la ayudaba y la acompañaba ... no puedo olvidar los paseos en bicicleta con esas visitas al arroyo toda una proeza a mi edad.
La infancia que me toco vivir fue buena, y así espero que sea la infancia de mi hija, gracias por permitirme escribir estas líneas.
Adrian                   
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Sonidos de mi infancia

De paseo por Europa, en un pueblito de España estaba sentada en los bancos de la Plaza de dicho pueblo, escuche unas campanadas de la Iglesia y en ese momento me llegaron los recuerdos de los sonidos de mi infancia, de mi linda colonia, de caminatas con las amigas y el susurro del viento, de la Iglesia de mi colonia, una isla en medio de las pampas y sus campanadas, de los helados de mil sabores y las madres hablando de sus paseos, de los cuentos de la abuela todo un libro con sonidos e historias que hacen brotar lagrimas dulces de recuerdos que quedaran en mi corazón... con el repique de unas campanas
Alejandra
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