Municipalidad de Coronel Suarez

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Cooperativa Electrica

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miércoles, 26 de enero de 2011

La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño (Nietzsche)



Aunque es un lugar común decirlo, todos hemos sido niños alguna vez. Y sin lugar a dudas, las esquinas de nuestra memoria, reflejan las tenues luces del brillo de la infancia
Descubrir el mundo, interpretarlo con nuestras primeras teorías, comprender la exquisita trama de las relaciones humanas, las trampas del lenguaje, las desilusiones y las sorpresas, las máscaras de la cultura y sus disfraces... sin duda, se trata de delicadas y sutiles huellas que pueden incluso tener la asombrosa capacidad de influir sobre nuestro presente... porque pueden continuar vigentes, en cada uno de nosotros, aunque revisadas y hasta embellecidas por el paso del tiempo y de las aventuras de la vida.

Evocaciones de mi niñez…

Gracias a Dios y mis padres mi infancia estuvo llena de cuentos que mi papá inventaba para divertirnos, noches y tardes de almohadazos de mis primos y hermanas (auch), canciones hermosas de mi mamá, risas y gritos de mis hermanas, regaños por llegar tarde a mi casa porque me quedaba jugando hasta la noche con los niños de la colonia también de olores porque a veces percibo algún aroma que me recuerda algún suceso de mi infancia. Fue un tiempo estupendo y nada me encantaría más que todos los niños del mundo dijeran lo mismo...
                                                                                                              Mariela


Días felices… 

Los recuerdos más bellos de mi infancia tienen que ver con las soleadas tardes de sol en el patio de mi casa, con el inmenso sauce del cual pendía la hamaca firmemente amarrada por papá, con la casa de mis abuelas, una con un parque hermoso, florido y su infaltable gallinero al fondo. Otra con el perfume de las glicinas, las tortas caseras y las riquísimas salsas en donde ensopábamos el pan...
Tiene que ver con las peleas, travesuras y complicidades con mis hermanos, con la espera de mi abuelo en la esquina de la escuela, con las suaves manos de mamá al ayudarme a vestirme después del baño, con los juegos eternos en las calles o las casa de mis amigas, con los domingos de misa...
Indudablemente tuve una infancia más que feliz. Se la debo a los mayores que pusieron todo el amor y sabiduría para que así fuera... Y a Dios que veló por ella.
                                                                                                          Daniela



Recuerdos que añoro… 

Qué lindos recuerdosssss tengo de mi niñez el patio de mis abuelos el baldío donde jugábamos de niños sin distinguir sexo, las navidades en familia, la gente con valores, hoy con mis 54 años añoro ciertas cosas de esa época, se que también que todo es computarizado hoy en día, pero la única maquina que no borra la memoria es la que nos queda de esos recuerdos y que ninguna ciencia por más avanzada que sea podrá destruir y esa máquina aunque está desgastada... jamás podrán destruir o desplazar... que  es... nuestro corazón, besotes…
                                                                                                              Patricia.


(Continuará)


Este espacio tiene por objetivo revivir y compartir los relatos de nuestra infancia, Envíanos el suyo!!!!
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