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martes, 5 de octubre de 2010

Por los caminos del Schottisch 2ª parte




Profesora Esmeralda N. Rabanedo
  
Esto motiva un nuevo movimiento migratorio para los alemanes del Volga. Pero esta vez la meta fue América como símbolo de una nueva esperanza de vida. El camino que sus antepasados habían emprendido para llegar a Rusia, es el mismo que sus descendientes realizan para llegar a Alemania desde donde embarcarían para América.

La llegada la Argentina fue casi un accidente, ya que el destino original era Brasil, y esto se debía que Pedro II emperador de Brasil, en los años 1841 – 1889, había recorrido Europa por los años cincuenta y estando en Rusia recorrió la zona del Volga e interesó a los alemanes ahí residentes, a emigrar al Brasil. Por eso cuando comienza la emigración hacia América un gran número de colonos tiene como destino Brasil, pero uno de los barcos al llegar al puerto, no puede desembarcar por la cuarentena que sufría Brasil pro la fiebre amarilla. Otro dato importante lo da el historiador Brepohl, quien cuenta que el barco llamado Montevideo, traía 75 emigrantes del Volga y que al pretender comprar pan en el Brasil, no lo consiguieron; por ello continuaron viaje hacia la Argentina en procura del suelo triguero.

Con anterioridad, en 1877, un explorador solitario había llegado a la Argentina en busca de tierras fértiles para la agricultura, sobre todo por Entre Ríos, él quería que sus connacionales lleguen a la Argentina y no al Brasil. Se llamaba Andreas Basgall. Vuelve a Rusia y debido a sus informes, los alemanes del Volga, designaron una comisión que con Basgall se dirigieron a Buenos Aires en agosto de 1877 para interesar al gobierno argentino, sobre una colonización de alemanes del Volga en el país.

Nicolás Avellaneda, quien en esa fecha presidía los destinos del país, moviliza a su Comisario General de Colonización, Don Carlos Calvo, residente en Paris, para que, durante su paso por Europa, trajera a dichos colonos a la Argentina. Es así como nuestro país apareció en la disputa con el Brasil para absorber la inmigración de alemanes del Volga.

Mientras esto sucedía, los delegados con Basgall a la cabeza, firman con el Comisario General de Inmigración pero de la República Argentina Don Juan Dillon el 3 de septiembre de 1877, un convenio de los futuros inmigrantes.

De inmediato Avellaneda eleva al Congreso un proyecto de ley, solicitando facultades para hacer una importante inversión para facilitar la inmigración de los alemanes del Volga. Es así que el 5 de octubre de 1877, se sanciona la ley número 891 que reza: “Colonia ruso – alemana”; crédito del Poder Ejecutivo para cumplimiento del contrato que celebre con sus delegados.

Art. 1º: “Autorizase al Poder Ejecutivo para invertir la suma de 250.000 pesos fuertes para ejecución que celebre con los delegados de la colonia rusa – alemana”.
Art. 2º: “Comuníquese... etc.”.
Esta ley se promulgó el 12 de octubre de 1877.

Debido al gran movimiento inmigratorio que se estaba produciendo en el país y un día después de la citada ley, se sanciona la ley número 817 de Inmigración y Colonización.
El 24 de diciembre de 1877 llegan al puerto de Buenos Aires 8 familias y 3 varones solteros, procedentes directamente de las colonias alemanas del Volga (Rusia), quienes cerca de Olavarría (provincia de Buenos Aires) fundan la colonia “Madre de Hinojo”, dicho así por ser la primera de las colonias alemanas del Volga que se fundaran en la Argentina en 1877.

De ahí en más y durante casi 40 años, van llegado estos inmigrantes que con su idioma, religión, costumbres, alegrías y tristezas, cantos y bailes, pueblan distintas partes del país.
Ahora bien. ¿Qué sucedía en la colonia alemanas en Rusia, mientras se producía esta emigración hacia América?

Después de la revolución de octubre de 1917, a la zona habitada por los alemanes del Volga, se la designó como: “Comuna de Trabajadores Alemanes del Volga”, con lo cual inició su próxima autonomía, posteriormente el 6 de octubre de 1924, se dispuso oficialmente la transformación de dicha zona en una “República Autónoma Socialista de los Alemanes del Volga”.

Cuando estalla la segunda guerra mundial, las fuerzas armadas del Tercer Reich, atacan Rusia y llegan hasta Volgogrado (hoy Stalingrado) sobre el Volga. Esta guerra significó la deportación de todas las colonias que quedaban. El decreto del Soviet Supremo del 28 de agosto de 1941, anula la República Autónoma Socialista de los Alemanes del Volga, se le suprimen todos los derechos civiles y políticos, y se ordena su traslado al Este, a fin de que no tomaran contacto con las tropas alemanas en su avance, perdiendo sus tierras, sus casas y hasta sus pertenencias.

Recién el 11 de febrero y por pedido del Papa Juan XXIII, en la entrevista con Kruchev, y estando presente el primer Ministro de Alemania Federal Conrad Adenauer, este pueblo fue rehabilitado en sus derechos, pero sin la devolución de sus bienes y nunca se restableció la República Autónoma Socialista de los Alemanes del Volga.

A pesar de este sufrido pasado, el pueblo alemán del Volga que se asentó en nuestro país, y sus descendientes, con su espíritu pujante, sus esfuerzos y su laboriosidad, lograron forjarse un futuro prominente en todas las actividades.

Se integraron al quehacer nacional como otras colectividades. Ellos guardan sus tradiciones a las que sumaron tres pasiones nuevas como me contara el Sr. Héctor Maier, mi informante de la localidad de Coronel Suárez: el mate, el asado y el football.

(continuará)
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