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miércoles, 21 de julio de 2010

El “Agua de Colonia” cumplió 301 años


“Encontré una fragancia que recuerda al amanecer, a narcisos de la montaña, al naranja floral después de la lluvia. Me refresca, fortalece mis sentidos y mi fantasía”, escribió su creador, Johann María Farina.


La receta permanece hasta hoy en secreto: El “Agua de Colonia” celebró este 13 de julio de 2010 su 301 aniversario. El 13 de julio de 1709, Johann María Farina (1685-1766), inmigrante italiano en Alemania, fundó en Colonia la fábrica de perfumes más antigua del mundo: Johann María Farina gegenüber dem Jülichs-Platz (Johann María Farina, en frente de la Plaza de Jülich). Actualmente, la casa de perfumes se encuentra en su octava generación y cuenta con 50 trabajadores.

Junto a la fábrica se encuentra también un museo donde se pueden revivir los 301 años de historia de la empresa familiar y del perfume. Esta fragancia fue toda una innovación en su época, ya que se diferenciaba del resto de perfumes mucho más fuertes por su aroma fresco y revitalizante.

Un nuevo concepto: la colonia
  
La receta original de la aqua mirabilis (agua maravillosa) es elaborada exclusivamente por la casa Farina y se encuentra patentada como “Original Eau de Cologne”. Para su fabricación, Farina probó en 1709 con una nueva técnica: sobre una base de alcohol muy concentrado diluyó diferentes esencias como limón, naranja, bergamota, mandarina, lima, cedro, pomelo y en una mezcla secreta de hierbas. El “Agua de Colonia” creó en el sector de perfumería un nuevo concepto: la “colonia”, un compuesto en el que la proporción de aceites esenciales de origen vegetal oscila entre el 5 y 10%. Apenas un año después de su concepción, se lanzó al mercado, primero a nivel local y más tarde a nivel internacional, adquiriendo un éxito sin precedentes.   A pesar de que ahora pocos son los que relacionan el nombre de la ciudad con el perfume, pero gracias al “Agua de Colonia”, la ciudad fue reconocida en toda Europa en los siglos XVIII y XIX como la “Ciudad de las Fragancias”.

Lavar no, perfumar

El “Agua de Colonia” estaba enfocada inicialmente a la higiene corporal, pues en aquella época existía la creencia de que el agua propagaba las enfermedades. De ahí que, para combatir el olor corporal, utilizaran perfumes pesados hechos a base almizcle. El “Agua de Colonia”, por otro lado, ofrecía un aroma fresco y revitalizante que enseguida desplazó del mercado a todos sus competidores. La fragancia de Farina se convirtió en poco tiempo en un bien de lujo: Una botellita costaba por aquel entonces la mitad del sueldo anual de un funcionario. El “Agua de Colonia” se hizo famosa en toda Europa y pronto se instauró en la mayor parte de las casas reales.

 En un principio, el “Agua de Colonia”…

Que recibió ese nombre en honor al nuevo hogar de Johann María Farina, era tan sólo uno de los muchos productos de la empresa. Sin embargo, se desarrolló muy rápido convirtiéndose en uno de los productos mejor vendidos en su clase, pues se ajustaba con su sencillez y frescor al nuevo estilo del Rococó. Esto conllevó un refinamiento de las clases altas de aquella época, en la que la vida era ágil, sutil, distinguida y delicada y formas galantes. Las antiguas fragancias pesadas como el almizcle, la canela o la madera de sándalo pasaron de moda.  El hecho de que el perfume se siga produciendo en base a su receta original desde hace 300 años ya nos dice que no se trata de un producto de una determinada época, un producto que en determinado momento pasa de moda y desaparece. Este perfume es realmente atemporal. Gracias a su olor fresco, suave y con contenido en cítricos, es una fragancia apta tanto para hombres como para mujeres.

Perfume de la aristocracia

Entre los clientes más famosos de aquella época destacan Napoleón Bonaparte, que se decía llevaba escondida en la bota un frasquito del perfume, o Johann Wolfang von Goethe, que se inspiraba con toallitas impregnadas del delicado perfume. También Wolfang Amadeus Mozart, Ludwig Beethoven, Alexander von Humboldt, Oscar Wilde y Thomas Mann utilizaban de forma habitual “Agua de Colonia”… Entre los “más actuales” cabe destacar Konrad Adenauer, primer canciller de la Alemania Federal. Marlene Dimétrico, Indira Gandhi, la actriz Romí Schneider, la Princesa Diana de Gales y Bill Clinton.
El “Agua de Colonia” ha aportado mucho a la notoriedad de la ciudad de Colonia. Muchos turistas compran el perfume como “souvenir” o recuerdo de su visita. Josef Sommer, director del Punto de Información Turística en Colonia, dice “muchos visitantes vienen a la ciudad atraídos por el nombre de la ciudad, conocido por el “Agua de Colonia”.
  
 Frescura y frescor

Apenas pasó un año cuando la Original Eau de Cologne o Farina Aqua Mirabilis fue creada y lanzada al mercado, primero a nivel local en la ciudad de Colonia, y más tarde a nivel internacional, adquiriendo gran éxito y fama.
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La causa de este auge fue su originalidad. Se trataba de un producto nuevo, muy diferente a los perfumes que se usaban en la época, mucho más ligero e innovador. El propio Farina la describía de esta manera: “Mi perfume es como un bonito amanecer tras la lluvia, una composición de naranjas, limones, pomelos, bérgamo, flores y frutas de mi país natal.”

Este efecto se conseguía con una mezcla de aceites esenciales de limón, naranja, bergamota, mandarina, lima, cedro, pomelo y en una mezcla secreta de hierbas. Una combinación que hace que todavía hoy mucha gente admire el aroma del Agua de Colonia por su frescura y suavidad, y que le valió a Colonia el sobrenombre de “Ciudad de las Fragancias” en Europa entre los siglos XVIII–XIX.

Un aroma que no envejece

Actualmente, el Agua de Colonia se conoce mayoritariamente con la marca 4711, perteneciente a la empresa alemana Mäurer & Wirtz GmbH & Co. Este peculiar nombre se refiere a la dirección geográfica de la fábrica, construida casi un siglo más tarde que la firma original, donde se fabricó Agua de Colonia durante largo tiempo: calle Glockengasse número 4711, en el centro de la ciudad de Colonia. Una fragancia, que combina la vanguardia con la tradición. Elegante y perenne.
  
Hoy día, una estatua en honor de Juan María Farina se erige en la torre del ayuntamiento de Colonia, y su casa es un museo temático sobre su vida y creación. Asimismo, el Agua de Colonia es uno de los regalos y souvenirs más populares de las tiendas de recuerdos y las perfumerías de la ciudad. Junto con la cerveza Kölsch, es posiblemente el elemento más característico de Colonia.

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