Municipalidad de Coronel Suarez

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miércoles, 15 de enero de 2014

Epopeya de los Misioneros verbitas… Camino al sur...


Tanto en humildes en capillas de madera o en majestuosas catedrales, los  misioneros verbitas dejaron su impronta de Fe

Mientras estos laboriosos religiosos iban desarrollando su fecunda labor en distintas partes de la Argentina, en donde estaban asentados alemanes del Volga, la congregación se expandió camino al sur

Ya en 1891/92 hizo una visita de exploración el P. Loecken a la Colonia Madre de Hinojo en Olavarría. El sacerdote que los visitaba algunas veces era el jesuita Auweiler y teniendo conocimiento de la llegada de un  sacerdote clero secular que hablaba fluidamente el alemán, le y lo propuso al arzobispo de Buenos Aires como párroco de aquellas colonias…

Se trataba del P. Luis Servet, nacido en España de padres diplomáticos franceses, se encargó de aquellos colonos para gran satisfacción de los mismos. Residía en la Colonia Hinojo, pero atendía también las colonias vecinas de San Miguel y Nievas y hasta, de tanto en tanto, cubría e un modesto sulky los casi 200 kilómetros que separaban de Coronel Suárez para atender las colonias I, II, y III…

El mucho trabajo consumió las fuerzas del celoso pastor que falleció a comienzos de 1896. Encontrándose ya enfermo, la congregación le envió el 1º de enero del mencionado año, un ayudante en la persona del P. Guillermo Klocke quien fue su sucesor…

En 1895 la Colonia II recibió su primer capellán propio de la SVD, en la persona del verbita P. Honorato Eichleitner, quien atendía también las Colonias I y III… Desde estas colonias los alemanes del Volga se esparcieron también por las zonas vecinas como Arroyo Corto, Dufaur, Cascada, Espartillar, etc…

Desde las colonias de Coronel Suárez se organizaban largas giras apostólicas entre los colonos alemanes esparcidos en un amplio radio que alcanzaba hasta el centro de la provincia de La Pampa…
Es interesante extractar de la correspondencia de los primeros pastores sus impresiones sobre la fe y la laboriosidad de aquellos pioneros, como muestra transcribimos estas frases del verbita Ernst, al allegarse por primera vez a las poblaciones alemanas de Suárez…:

“… se detuvo el tren. Manos callosas se me tendieron para el saludo, y cinco minutos más tarde me hallaban nuevamente sentado, entre los buenos campesinos, sobre un carro. A toda carrera rodó el carruaje sobre los campos. Desde un camino lateral se dirigen cuatro jinetes hacia nosotros. Los caballos ostentaban bandas rojas en los crines, ¿estos deben acompañarle padre’, me dijo el conductor: ‘porque todo el mundo se alegra cuando viene un sacerdote’…

Como exhalación entramos en el pueblo. Gracias a Dios! He arribado... Me rodea un círculo de hombres de larga melena y de corazón de oro. El apretón de manos y el centelleo de sus ojos delatan felicidad que les depara mi presencia. Una patrona comedida ha preparado café, invitación a recuperar energías. Que sabroso este pan casero de los campesinos; ni que hablar de la manteca y los dulces hogareños. Esta gente es tan buena, y es indescriptible su alegría por tener un pastor, tanto, que yo mismo me sentí contagiado de su alegría”…

Han pasado mucho años desde aquella fecha remota, pero sentimos igualmente la simpatía de amigos, cuando como familia cristiana pensamos que tanto nos brindaron para mantener la Fe, al constatar la generosidad con que nuestros antepasados han correspondido a la labor pastoral realizada entre ellos: los obispos, sacerdotes, médicos, abogados, militares, religiosos, religiosas, pastores, empresarios y, por sobre todo, hogares íntegros y modelos, nacidos en esas comunidades alemanas son la prueba irrefutable…

Vaya el recuerdo cariñoso, por intermedio de “Nuestras Colonias”, les desea rendir todas las poblaciones alemanas a los reverendos misioneros verbitas, quienes  desde los albores de la radicación mantienen encendida en nuestra almas la llama de la Fe.



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