Municipalidad de Coronel Suarez

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Cooperativa Electrica

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sábado, 27 de abril de 2013

Sobre los hechos acaecidos que dejaron un sabor amargo, muchos me preguntaron quien pudo ser tan maligno. Testigos y casi todo la gente de la colonia dice lo mismo, que es la obra de un envidioso...



Respecto a la envidia podemos decir que es la madre del resentimiento.Es un sentimiento que cuando se sufre, no se busca que a uno le vaya mejor que a otros, sino que al otro le vaya peor. La persona que es objeto de esa envidia o celos, casi siempre es desconocedora de que genera ese sentimiento, pero recibe un efecto negativo en su entorno producido por el envidioso que se encarga de envenenar al entorno común. La envidia de cosas afectuales, es un sentimiento de frustración por no tener 'algo' y el afán de que ese 'algo' sea suyo. Esto puede llegar a implicar el deseo de privar de ese ‘algo’ al otro en el caso de que el objeto en disputa sea el único disponible (“ni tuyo ni mío”). 



La persona envidiosa cuenta mentiras sobre la persona a la que envidia o siente celos de ella, o minimizar el privilegio que el otro tiene por ser poseedor de ese ‘algo’. La envidia y los celos son sentimientos cuyo fruto es absolutamente negativo, tanto en el que es objeto de dicha envidia o celos y en que la sufre. Es una losa constante y una insalvable amargura.


Muchos sentimientos limitan, pero la envidia es de los más dañinos. Lamentablemente es muy común en aquellas personas que creen no ser capaces de obtener lo que desean en sus vidas. Cuando alguien desea algo que otro tiene y en lugar de alegrarse por ello lamenta no tenerlo, eso es envidia. Surge de las comparaciones, de sentirse y creerse menos que los demás, de desear algo y de creer no saber cómo obtenerlo. Cuando una persona siente envidia se limita y experimenta sensaciones muy negativas afectándose a sí mismo/a. Puede ser manifestada en cualquier entorno: trabajo, familia, amigos, vecinos, pareja, destruyendo relaciones.

La envidia es: celos, resentimiento, rencor, rabia, desazón, disgusto. De modo que no puede existir envidia buena. Se puede desear lo que otro tiene o querer vivir su experiencia, pero enojarse porque le sucede, es también envidia. La envidia perjudica tanto al que la manifiesta como al que es envidiado, es un sentimiento que causa sufrimiento. La envidia puede generar en quien la siente: deseos de crear obstáculos en la felicidad de otros.

La ley castiga el hecho delictuoso...  más que a un hombre se lo despoja de sus ilusiones, que a un hombre se le hurta el honor, que a alguien se le usurpen cosas que le afecten espiritualmente... ¡qué más da!... Eso no tiene castigo... Eso no está penado por la ley... La falsedad trabaja a la luz del día, nadie les molesta... La ofensa actúan impunemente, nadie los detiene, para ellos no hay fronteras, no hay dique. A quien roba un pan, se le condena... A quien roba afectos, confianza, esperanzas, no hay juez que le condene...

Y así van esas personitas insidiosas muy satisfechas de haber hecho daño más en lo espiritual que en lo material, pero que valen mucho más, infinitamente más... Son personas que quieren adjudicar algo negativo a otras personas. Sus motivos principales son, por ejemplo, la envidia, la vanidad, la frustración, los deseos de poder, la venganza por algo que se malinterpretó; o incluso se puede tratar simple y sencillamente de la alegría del mal ajeno o del gozo que sienten algunos en producir problemas a otras personas.  Es un ser pequeñísimo que vale la pena observar por más Liliputiense que sea y por más éxito que tenga... Y no hablo más de esto, pues al señor que hizo esa maldad, no merece para mi que diga ni una palabra más. No existe... es la nada de la nada...

Solo me resta agradecer a los cerca de cuatrocientos amigos que se solidarizaron y que sacando el mapa de cantón de Hessen de 1760, lo demás ya lo tienen en sus manos, uno  en Alemania y otro en EE.UU. Gracias mil!!!!! 

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