Municipalidad de Coronel Suarez

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jueves, 28 de febrero de 2013

Nunca es tarde...



Mucho más que una cuestión cronológica, envejecer está más vinculado al entusiasmo y la capacidad de tener proyectos de lo que se cree. En un mundo en el que la tecnología y los conocimientos permitirán superar la centena, reorientar la vida es clave para hacerlo saludablemente...


“El hombre que vivirá mil años ya nació”
, aseguró recientemente Aubrey de Grey, un biólogo de la Universidad de Cambridge especia lista en envejecimiento. Según él, no hay nada extraordinario en vivir mil años, ya que en la actualidad existen la tecnología y los conocimientos para lograr extender la vida humana por siglos y siglos. Aunque esto pueda sonar como el guión de una película de ciencia ficción, traspasar los cien años por lo menos ya no es noticia. En Japón hay más de 50.000 personas centenarias y existen proyecciones que determinan que para mediados de este siglo habrá seis millones de personas en el mundo con más de 100 años. “Lo mejor es que la actual generación de personas mayores está demostrando que el paso del tiempo ya no es una excusa para ‘colgar los botines’ o jubilarnos de la vida”, afirma la doctora Graciela Zarebski, directora de la licenciatura en Gerontología, especialización y maestría en Psicogerontología de la Universidad Maimónides, y autora de varios libros sobre la temática. 

Efraín Wachs tiene 91 años y tres medallas de oro en campeonatos de atletismo. Su sueño es ganar su quinto campeonato mundial a los 100 años.

Y ejemplos de personas que siguen entusiastas y positivas abundan. ¿Uno de ellos? Zulma Blanco, una eximia esquiadora que hace poco más de un mes fue noticia cuando a los 92 años participó en la décima edición de la Carrera de la Historia que conmemora ese deporte en el sur argentino. Los medios se hicieron eco de la noticia, además de advertir el impacto que tuvo la publicidad de una empresa de banda ancha con la consagratoria actuación de Raquel Luisa Fernández. Ella, a los 91 años, interpreta a una abuela que intenta navegar las enredadas aguas de la Web. “Uno mira a esas personas y piensa: ‘¡Qué increíble lo que logró’!”, explica la licenciada Malvina Brizi, psicóloga y editora de Psicologia Zen.com.ar. “Solemos pensar que esas personas tienen un gen mágico que les abre las puertas a experiencias extraordinarias en la vida”. ¿Es así o simplemente se trata de personas que se animan a hacer lo que las apasiona sin dejarse amedrentar por la edad?


Según pasan los años   


El paso del tiempo hace que el organismo sufra una disminución tanto en la complejidad de los mecanismos de regulación biológica como en su capacidad de adaptación al estrés y de reparación del desgaste. En síntesis, se fragiliza. Pero la pregunta es por qué, si esto nos condiciona a todos por igual, algunos envejecen llenos de vitalidad y otros no.

“La respuesta ya está suficientemente corroborada en las investigaciones recientes: el ser humano no consiste solo en su organismo, sino que es un ser complejo biopsico-social-espiritual, y si la complejidad biológica disminuye para todos, lo que hace la diferencia es la capacidad que tienen algunos de mantener esa rica complejidad en todos los órdenes”, explica Zarebski. “Esto es lo que yo llamo ‘un Yo Complejo’. Si la persona se mantiene estimulada, activa y renovada en el sentido de su vida y sus redes de apoyo, esto tendrá un efecto enriquecedor de las redes internas biológicas, además de las emocionales y cognitivas”.

A los 92 años Zulma Blanco emocionó al público al participar de la Carrera de la Historia, en el cerro Catedral. Ídola.

Y agrega que no tiene sentido quedarse con los brazos cruzados cuando es posible anticiparse y asumir a tiempo los cambios que queremos para nuestro futuro. “Preguntarse por la vejez remite a una reflexión que requiere mucho coraje”, sigue. “¿Cómo estoy viviendo ahora? ¿Qué relación tengo con mi cuerpo? ¿Cómo me vinculo con los demás? ¿Qué estoy haciendo por mi propio crecimiento?”. La experiencia demuestra que hay muchas formas de responder a esas preguntas, pero podría sintetizarse en una sola palabra: proyectos. Están los que se ponen a estudiar fotografía, los que se anotan en cursos de computación, los que se proponen terminar sus estudios y los que siguen apostando con pasión a aquello que consideran el sentido de sus vida.


Cumplir los sueños  



Proyectos, de eso se trata, y estudiar parece ser una buena alternativa. De acuerdo con el último censo, realizado en 2011, en la Universidad de Buenos Aires (UBA) cada vez hay menos “estudiantes post-adolescentes” y más “estudiantes senior”. En el nivel de la facultad, hay cerca de 300.000 estudiantes mayores de 30 años y se estima que en los últimos diez años, esa población aumentó un 60%. Las carreras con más alto promedio de edad son Filosofía y Letras y, por lo general, en este grupo predominan las mujeres. Le siguen Psicología, Derecho y Ciencias Sociales. En muchos casos se trata de personas que se deciden a inscribirse cuando su situación económica les permite dedicarles tiempo a los estudios, y también están los que en un momento de su vida pueden darse el lujo de estudiar una segunda carrera por placer. 


La computadora es otro de los grandes desafíos que muchos adultos mayores se animan a enfrentar. Existen cantidad de programas que invitan a los “mayores” a hacer un primer acercamiento a la nuevas tecnologías e integrarse a las dinámicas de la sociedad actual es clave para acortar la brecha intergeneracional. La idea es perderle el miedo a la computadora y aprender sus usos básicos: buscar información en Internet, usar el correo electrónico, el chat y hacer trámites on-line.


La abuela Raquel Luisa Fernández conquistó al público con sus humoradas tecno. Hace tres años que es actriz.


Nunca es tarde para hacer el clic y esa es la gran apuesta que convoca a Raquel Luisa Fernández a ponerle el cuerpo a la intrépida abuela Haydée. Lo increíble es que su propia historia también tiene que ver con cumplir sueños postergados. En un artículo publicado recientemente, cuenta que empezó a estudiar actuación cuando falleció su madre, pero solo hace tres años que es actriz profesional y ya tiene tres películas en su haber El día que no nací; Igualita a mí junto a Adrián Suar y La guerra del cerdo con Víctor Laplace. ¿Qué la mantiene activa cuando no está filmando? Cocinar, cuidar las plantas, salir con amigas, jugar al scrabble y presentarse en cuanto casting aparezca. También la directora de cine María Luisa Bemberg se animó a empezar un proyecto en un momento de la vida en el que muchas mujeres estaban pensado en jubilarse y dedicarse a los nietos. Tenía 59 años cuando, luego de pasar por el Actor’s Studio y la enseñanza de Lee Strasberg, se aventuró a filmar su primera película, Momentos, y marcó un antes y un después en la historia del cine argentino. 





(Continuará)
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