Cooperativa Electrica
sábado, 7 de enero de 2012
Año Nuevo Ortodoxo en Rusia...
Muy pocas personas saben que hoy día, en la noche del 13 al 14 de enero, en varios países de la ex Unión Soviética se celebra el Año Nuevo Viejo (Старый Новый год) o el Año Nuevo Ortodoxo. Me gustaría explicarles un poco esto...
En los tiempos paganos el Año Nuevo en Rusia antigua se celebraba el 22 de marzo, el día del equinoccio primaveral y fue relacionado con el ciclo agrícola. Con la adopción del Cristianismo el calendario bizantino de a poco empezó a sustituir al antiguo y el Año Nuevo empezó a celebrarse el 1 de septiembre. Durante mucho tiempo después seguían con esa confusión y en varios lugares el Año Nuevo se celebraba en marzo, es decir, en la primavera. Sólo a principios del siglo XV se definió formalmente el 1 de septiembre como el inicio del Año...
El año 1699 según el Decreto de Pedro I (Pedro el Grande) la celebración del Año Nuevo se corrió para el 1 de enero según el nuevo calendario gregoriano. Sin embargo, la Iglesia Ortodoxa siguió usando el calendario juliano que hasta ahora tiene una diferencia de 13 días con el calendario gregoriano...
En el año 1918 poco después de la Revolución, se "eliminó" esta diferencia de 13 días entre el calendario europeo y el ruso con la implementación oficial del calendario gregoriano. De esa manera aparecieron dos "Años Nuevos": según el calendario moderno y el antiguo. Para muchas personas creyentes el Año Nuevo Ortodoxo tiene un sentido especial pues después de guardar el ayuno navideño ya pueden festejar la llegada de un año nuevo como corresponde.
Como verán, en invierno allá lo pasamos súper bien, empezando con la Navidad Católica, pasando por el Año Nuevo que se celebra el mismo día que aca, pasando por la Navidad Ortodoxa y terminando por el Año Nuevo Viejo. Las fiestas de Diciembre-Enero son las más bonitas y deseadas por todos los rusos. Es una fiesta familiar. La gente suele celebrarla en casa y en estos días todo el mundo hace muchos regalos. Es una fiesta en la que la gente se reúne para celebrarla junto con los amigos y personas más íntimas...
La tradición de celebrar la fiesta el primero de enero apareció en Rusia hace tan sólo tres siglos. Antes, enero no era diferente de cualquier otro mes porque el año nuevo agrícola comenzaba el primero de marzo y el seglar, el primero de septiembre. Pero en el año 1699, el emperador Pedro I emitió un decreto por el que se ordenaba celebrar el Año Nuevo el uno de enero...
Después del decreto de Pedro I "Sobre la celebración del Año Nuevo" a la manera europea, el abeto se convirtió en un símbolo de esta fiesta en Rusia. Siguiendo las órdenes del zar, los moscovitas adornaron por primera vez sus casas con motivo del Año Nuevo con ramas de pino, abeto y enebro según los casos.
Esta tradición proviene de la comunidad de los residentes de origen alemán en el país. Los alemanes creían que la pícea (parecida al abeto común) es un árbol sagrado, en cuyas ramas viven espíritus buenos del bosque, defensores de la verdad. El árbol con su verdor perenne representaba la inmortalidad, la eterna juventud, la valentía, la lealtad, la longevidad y la dignidad...
Los rusos consideraban que el Año Nuevo se debía celebrar con ropa y zapatos nuevos, como símbolo del inicio de una nueva etapa vital. Por lo general, antes de Año Nuevo se cobraban todas las deudas, se perdonaban todos los males, se hacían las paces y se pedía perdón por todas las ofensas. Antiguamente, la entrada de año se celebraba también sacando de las casas todos los platos y muebles rotos y lavando las ventanas y los espejos.
A la Nochevieja se la llama "la noche generosa". Una abundante mesa festiva según la antigua creencia garantizaría el bienestar en el próximo año y se consideraba clave para la riqueza de la familia. Por lo tanto, trataban de servirla con todo lo que quisieran tener en abundancia en el futuro. En la cena servían carne, cereales y empanadas, cocidos, compota de frutas, cerveza y pasteles con diferentes rellenos. También ‘kisel’, jugos de frutas y bayas, jarabes, mermeladas y leche con añadido de patata o de almidón de maíz o fermento de maíz...
“Pasarás el siguiente año tal y como lo recibas”, dice un famoso refrán ruso. Por eso, es muy habitual celebrar esta fiesta con verdadera euforia, con muchas risas y ruido, mucha alegría, para que los recuerdos de esta noche se conserven durante los siguientes 365 días.
Y si alguien no tiene suficiente con una Nochevieja al año, en Rusia puede celebrar dos. Debido al cambio de calendario, tras el Año Nuevo “oficial”, se puede celebrar la noche del 13 la Nochevieja según el calendario juliano: el llamado “Viejo Año Nuevo”. En realidad no se trata hoy en día de una fiesta oficial, pero es una buena excusa para reunirse de nuevo con los amigos.
La fiesta de “Las Sviatki” en Rusia...
Las Sviatki es la versión ortodoxa de las Pascuas navideñas de los cristianos, pero tienen sus propias peculiaridades. En la ortodoxia consisten en doce días de fiesta entre la Navidad (el 7 de enero) y el Bautismo del Señor (el 19 de enero), mientras que en el cristianismo católico a las Pascuas les corresponden doce días navideños, que duran del mediodía del 25 de diciembre hasta la mañana del 6 de enero, la Epifanía...
A menudo también las Sviatki se llaman las "noches santas", quizá por celebrarse en honor a los acontecimientos de la Navidad y el Bautismo de Cristo, que tuvieron lugar de noche o por la tarde. La fiesta dura tanto tiempo no a causa de alguna característica especial o de la naturaleza del alma rusa, sino porque conserva las tradiciones procedentes de los ritos más antiguos de los antepasados eslavos…
Se distinguen dos tradiciones en la celebración de las Sviatki: la ortodoxa y la pagana
Antes de la adopción del cristianismo, las Sviatki se llamaban “la fiesta de Sviatovit” (uno de los nombres del dios supremo del cielo del paganismo eslavo). Según algunas fuentes esta palabra proviene del eslavo antiguo "sviatki", que significaba “las almas de los antepasados”. Los ritos de las Pascuas en la antigüedad estaban centrados en las adivinaciones para predecir el futuro de felicidad personal, los cantos, los juegos y los disfraces…
En este mismo periodo se celebraba la fiesta de Koliada (el día del solsticio de invierno), cuando por la noche se encendían hogueras y se bailaba alrededor de ellas. La gente solía disfrazarse para atraer una buena cosecha para el próximo año. El disfraz era el símbolo de la renovación de la naturaleza…
Existe una tradición de las Koliadki que se ha conservado hasta nuestros días. La palabra original rusa koliadki da nombre a las canciones eslavas, las felicitaciones satíricas que se cantan durante la Nochebuena y las Sviatki. La tradición de koliada es el rito de recorrer las calles de casa en casa con felicitaciones y canciones. Se sabe que en este rito participó hasta el emperador ruso Pedro el Grande, que castigaba a los que se negaban a tomar parte en la fiesta...
En las Pascuas participa toda la población, tanto los jóvenes como los viejos. Pero es sobre todo una fiesta de la juventud: los juegos, canciones, visitas a las casas, reuniones y adivinaciones creaban la atmósfera inconfundible de la alegría de las Sviatki, las Pascuas de Navidad…
Como en muchos países cristianos, la tradición de celebrar el día del solsticio fue sustituida por las fiestas navideñas. La Iglesia convenció a muchos de que algunos ritos de Sviatki eran pecaminosos. En particular, sucedió eso cuando se advirtió del peligro de las adivinaciones a los ortodoxos. A los que no obedecían y no dejaban de practicar tales ritos se los solía excomulgar...
La alegría traviesa, las adivinaciones, el disfraz, el libertinaje de la fiesta, todo esto eran graves pecados de estos días desde el punto de vista ortodoxo. Para limpiarse, lavar estos pecados, todos los participantes de los entretenimientos de las Pascuas de navidad se bañaban obligatoriamente en el pozo durante la noche del Bautismo. Y entonces, con el alma pura, podían regresar a su vida cotidiana…
El Abuelo del Frío y su nieta…
A mediados del siglo XIX un conocido escritor ruso, el príncipe Vladímir Odoévski, modificó el cuento popular sobre el Abuelo del Frío. En su interpretación, el personaje por primera vez dejó de ser “severo” y se hizo “tolerante”. Según el autor, El Abuelo vivía en una casa de hielo debajo del mundo de los mortales. Para entrar en su dominio había que bajar a un pozo y para complacerlo había que darle de comer y de beber y tratarlo con mucho respeto. Así acabaron con el abuelo “asesino”.
En la época en la que la naturaleza se divinizaba en todas partes, en la tierra donde reinaba la nieve, el Abuelo del Frío no podía sino convertirse en un dios. Pero independientemente de su nombre, el abuelo invernal iba y sigue yendo de la mano con la humanidad de los bosques fríos paganos hacia las brillantes fiestas navideñas.
Al principio interpretaba el papel del señor de la muerte y de un donador generoso al mismo tiempo. Más tarde se encargaba de hacer regalos a los niños buenos y a los malos, les daba una paliza, según decían, y los llevaba al bosque en su saco para dejarlos a merced de los lobos. Primero exigía que le trajeran a jуvenes bellas y luego se conformaba con dulces, pero siempre ha sido fiel a las costumbres y a las tradiciones, solo que su comportamiento y su atuendo se adecuaban a la época.
Un poco de historia
La imagen de Snegúrochka atrajo a varios poetas, escritores, músicos y pintores rusos. Algunos de ellos crearon sus propias interpretaciones inspiradas por la antigua leyenda. Uno de ellos es el dramaturgo del siglo XIX Alexandr Ostrovski, cuya casa museo está en Kostromá. En su pieza teatral que lleva el mismo nombre, 'Snegúrochka', la protagonista principal es la hija de la primavera y del frío. Mientras que en la época soviética apareció otra versión de la historia de esta chica de la nieve. Convirtiéndose así en la nieta del Abuelo del Frío. Una especie de Papa Noel ruso.











