Municipalidad de Coronel Suarez

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lunes, 29 de octubre de 2012

Unos 30 millones de soviéticos fueron condenados a trabajos forzados entre 1929 (año en que se creó el sistema de campos) y 1953, en que murió Stalin… Explicar el Gulag



Al mismo tiempo que millones de judíos, gitanos, homosexuales y discapacitados morían en campos de concentración nazis, otros millones de personas perdían la vida en campos de trabajos forzados (Gulags) en la Unión Soviética. ¿Por qué las masacres nazis se llevaron toda la atención? Durante los años de Joseph Stalin, quien gobernó al mismo tiempo que Adolf Hitler durante una de las épocas más sangrientas y convulsas de la historia, se consolidó el sistema de campos de trabajos forzosos o gulags, exilios obligatorios y deportaciones masivas que costó la vida a millones de personas. Todo estriba en la falta de información…


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Todo el mundo sabe lo que es un campo de exterminio. Los hemos visto en el cine, en televisión, en la literatura... Hasta muchos lo han podido pisar con sus pies. Sabemos lo que hicieron los nazis y el grado de crueldad que alcanzaron. Menos son los que conocen la existencia del Gulag. Se sorprenderían al comprobar cuánta gente ni siquiera conoce esta palabra. Y la realidad es que Stalin podría ser considerado el mayor asesino de la historia, superando de largo a Hitler. Más difícil de entender es la tibieza con que algunos bien informados tratan el asunto. Anne Appelbaum, autora de la extensa obra de documentación "Gulag: una historia", muestra así su perplejidad ante ellos: "Los crímenes de Stalin no inspiran la misma reacción visceral en el público occidental como lo hacen los crímenes de Hitler. Ken Livingstone, un antiguo miembro del Parlamento y ahora el alcalde de Londres, una vez gastó toda una noche tratando de explicarme la diferencia. “Sí”, dijo, “los Nazis eran malos. Pero la Unión Soviética estaba deformada.” Esa visión refleja el sentimiento de muchas personas (...) La Unión Soviética de alguna manera estaba mal, pero no fundamentalmente mal en el mismo sentido en el que lo estuvo la Alemania de Hitler."




Gulag: Glavnoye Upravlyeniye Ispravityel'no-Trudovih Lagyeryey i koloniy, es el acrónimo en ruso de la Dirección General de Campos de Trabajo, un sistema instaurado desde los mismos inicios de la Revolución Rusa para castigar con penas de trabajos forzados a todo tipo de criminales, incluidos los que cometían el imperdonable crimen de oponerse al comunismo o cuestionar a sus líderes. Hasta 476 lagers estuvieron en funcionamiento en toda la historia de la URSS según Appelbaum, cada uno de ellos formado por otros campos de menor tamaño. Tras un vasto y largo trabajo de investigación, Appelbaum calculó que alrededor de un millón y medio de personas murieron en el Gulag, sin contar los fusilamientos masivos de "contrarrevolucionarios", en los que fueron asesinadas cerca de un millón de personas entre 1937 y 1938. A estos aberrantes números habría que sumar todavía más muertos en el historial de Stalin: La hambruna de Ucrania, las purgas... Solo ciñéndonos al Gulag, que Appelbaum define como "una nación de esclavos", constatamos que hasta 18 millones de personas pasaron por esas siniestras prisiones...
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Kolymá

En Rusia pervive una expresión coloquial que equivaldría a nuestro "más se perdió en Cuba", para expresar la resignación ante una mala noticia o una pérdida. Ellos dicen: "Kolymá era peor". Kolymá es solo uno de estos campos, situado en los confines de Siberia, donde los prisioneros eran obligados a trabajar como esclavos en las minas en condiciones infrahumanas: mal alimentados, mal abrigados, sometidos a malos tratos y vejaciones. Kolymá es solo uno de tantos infiernos, pero su nombre ha quedado grabado en el subconsciente de los habitantes de los países que conformaron la antigua URSS como sinónimo del infierno sobre la Tierra. El gran periodista polaco Ryszard Kapuscinski resume en su obra "El Imperio Stalinista" los macabros mecanismos internos del Gulag:


"Una estructura ideada con sadismo y precisión, cuyo objetivo era destruir y aniquilar a la persona de tal manera que esta, antes de morir, experimentara los mayores sufrimientos, humillaciones y tormentos (...) Se componía de los siguientes elementos: El frío, el hambre, el trabajo sobrehumano, la falta de sueño, la suciedad, los insectos, el sadismo del NKVD (el organismo precursor del KGB), la brutalidad de los presos comunes hacia los presos políticos, la sensación de injusticia, la añoranza, el miedo."

Sobre Kolymá hay relatos espeluznantes acerca del sadismo con que se empleaban los comandantes y dirigentes de los campos, como Stepan Garanin, sobre el cual en su obra "Las piedras negras" escribió Anatoli Zhigunin. La escena es la siguiente: Una inspección del campo, con todos los prisioneros, sucios y débiles esqueletos andantes, en formación. Garanin pregunta a los guardias cuáles son los doce peores trabajadores. Éstos son sacados de la formación para que el comandante los abata a tiros con su propia pistola, por holgazanes. Después pregunta cuáles son los mejores trabajadores. Una fila de hombres sale de la formación. Garanin recibe una nueva pistola cargada que le entrega su ayudante y les habla: "Así que vosotros sois los trabajadores que sobrepasáis la norma... Enemigos del Pueblo sobrepasando la norma. Hay que eliminar a gentuza como vosotros", y acto seguido vacía su cargador contra ellos.
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Veinte años de su vida pasó Varlam Shalamov en Kolymá. Una vez libre, empezó a escribir su libro "Relatos de Kolymá", lleno de terroríficas historias como la del párrafo anterior. Sobre los lagers, Shalamov escribe: "La experiencia en el lager es negativa, lo único que se consigue es que la persona se vuelva peor. El lager entraña mucho de lo que el hombre debería ignorar."

(Continuará)
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