Municipalidad de Coronel Suarez

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jueves, 8 de diciembre de 2011

Día Internacional de las Personas con Discapacidad...


En el Día Internacional de las Personas con Discapacidad y quiero contarles una historia que tiene que ver con la discapacidad, pero también tiene que ver con el amor...

Hace un par de años Adriana tenía algunas molestias y hubo un día que no se sentía bien. Sus hijas, que por ese entonces apenas habían pasado los 20 años, le prestaron atención pero creo que se imaginaron que no pasaría nada. A las horas, Adriana se puso peor y empezó a perder alguna función motriz y se veía como otra mamá, no era la que cuidó y defendió con uñas y dientes a sus hijos. A Adriana le estaba pasando algo feo y eso tan feo sonó en los oídos de sus dos hijas como un cachetazo en la cara...

Adriana había tenido un ACV (accidente cerebro vascular) al principio las chicas, realmente eran muy chicas para este terrible diagnóstico. Pensaron a mamá la vamos a sacar adelante, vamos a poder. Pero ese sueño se fue desvaneciendo con el tiempo y empezaron a conocer a otra mamá, una mamá que habla con dificultad, que no camina, que apenas mueve sus manos, pero que vive...

Que cada día espera que ellas vengan a visitarla, y ellas, con apenas un poco más de 20 años, allá están todos los días del año, pase lo que pase. Ellas dos están llevándole lo que más le gusta, siempre con la mejor sonrisa y con ese amor de hija, pero de esa hija que tuvo que parir a una mamá nueva, a otra mamá, a la que nunca quisieron tener pero que son inmensamente felices, porque su mamá, a la que nunca quisieron tener pero que son inmensamente felices porque su mamá aún está viva para verlas realizarse...

Muchas veces la discapacidad invierte roles y los padres dejan de cuidar a sus hijos para pasar a ser cuidados por ellos. La discapacidad duele y sólo es superada con amor de verdad, ese amor que frente a la adversidad se para y no permite ser arrasado...

Así hicieron Alejandra y Gabriela, las melli, que cada vez que llegan al Centro de Día a ver a su mamá reivindican la condición de hijo. Son un canto a la vida frente a tanto adulto discapacitado abandonado. Ojalá, en este día tan especial se llene el, mundo de Ales y Gaby porque entonces vamos a respirar aire fresco. Y entonces Adriana sentirá que valió la pena amarlas hasta morir, porque eso es lo que ella recibe todos los días. Ese amor que aún estando encerrada en una silla de ruedas, la ayuda a soñar y a creer que el mañana va a ser mejor. 

A todas las Ales y Gabys del mundo mi mayor admiración

Marcela Nucilli, directora del Centro de Día
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 ¡Aceptame como soy!


Un soldado que finalmente volvía a casa, después haber luchado en Vietnam, llamó a sus padres desde San Francisco
- Mamá, estoy volviendo a casa, pero antes quiero pedirles un favor. Tengo un amigo, un compañero del ejército al que me gustaría llevar a casa porque no tiene adonde ir.
- Claro, respondieron, nos encantaría conocerlo.
- Pero hay algo que deben saber antes de que vayamos. El sufrió una terrible herida en uno de los combates. Pisó una mina y perdió un brazo y una pierna.
- ¡Que lastima! Es horrible, lo sentimos mucho, quizás podamos ayudarlo a encontrar algún lugar para vivir.
- ¡No mamá, yo quiero que viva en nuestra casa!
- Pero hijo, no sabes lo que estás pidiendo, no tienes ni idea de las dificultades de vivir con una persona en esta situación.
La madre de acuerdo con los comentarios del padre añadió: - Alguien con tanta dificultad seria una carga demasiado pesada para nosotros. Tenemos nuestra propia vida y no queremos que algo así interfiera y limite nuestro modo de vivir. Es mejor que vuelvas tú solo a casa y te olvides del asunto. Él ya encontrará una manera de vivir por si mismo, no te preocupes.

El hijo colgó el teléfono y nunca más supieron de él.
Algunos días después, los padres recibieron una llamada telefónica de la policía, informándoles que su hijo había muerto al caer de un edificio y que parecía ser un claro caso de suicidio. Los padres angustiados volaron a la ciudad en la que había ocurrido la desgracia y fueron llevados a la morgue para identificar el cadáver de su hijo. Al efectuar la identificación, descubrieron horrorizados algo que les llenó de angustia, desesperación y culpabilidad durante el resto de sus vidas... A su hijo le faltaban un brazo y una pierna.
 
«Vivimos en una sociedad que no admite el sufrimiento, el fracaso o la frustración. Lo queremos todo perfecto y fácil... pero la vida no es así esta llena de contratiempos, de dolor, de situaciones y circunstancias difíciles de comprender y asumir. La única posibilidad que tenemos es, si aprendemos a amar incondicionalmente a los demás, como nos amamos a nosotros mismos»      
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Y LES LLAMAMOS... DISCAPACITADOS?

Hace algunos años, en los Juegos Para-Olímpicos, nueve concursantes, todos con alguna discapacidad física o mental, se reunieron en la línea de salida para correr los 100 metros llanos.
Al sonido del disparo todos salieron, no exactamente como bólidos, pero con gran entusias­mo de participar en la carrera, llegar a la meta y ganar.
Todos, es decir, menos uno, que tropezó en el asfalto, dio dos revuelcos y empezó a llorar.
Los otros ocho oyeron al niño llorar, disminuyeron la velocidad y voltearon hacia atrás. Todos dieron la vuelta y regresaron, ...todos.
Una niña con síndrome de Down se agachó, le dio un beso en la herida y le dijo: "Eso te lo va a curar".
Entonces, los nueve se aga­rraron de las manos y juntos ca­minaron hasta la meta.
Todos en el Estadio se pusie­ron de pie, las vivas y aplau­sos duraron varios minutos.
La gente que estuvo presente aún cuenta la historia.

¿Por qué? Porque dentro de nosotros sabemos una cosa: Lo importante en esta vida va más allá de ganar nosotros mismos.
Lo importante en esta vida es ayudar a ganar a otros, aún cuan­do esto signifique tener que dis­minuir la velocidad o cambiar el rumbo.









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