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domingo, 24 de julio de 2011

La Oma: una mujer alemana del Volga y una canción…



 
Así le decían a Marta Hoffner.  Nacida en Brasil e hija de alemanes del Volga, vivió en San Bernardo, Chaco. El cantautor Daniel Altamirano, conmovido por su tenacidad, le compuso un tema musical.


En el sudoeste de la provincia del Chaco existía un abra (pampa) de varios kilómetros, atiborrada de ñandúes. Entonces, los indios mocovíes, que poblaban esta región, cazaban las aves y buscaban sus huevos, que usaban como alimento. Por eso denominaron este lugar Pampa del Huevo.

En 1933, uno de sus pobladores, don Gonzalo Valentín Pando, confeccionó los planos que le dieron forma al pueblo, que dejó de llamarse Pampa del Huevo para convertirse en San Bernardo, un lugar que se pobló con diferentes corrientes inmigratorias, especialmente eslavas.

Una familia de alemanes, que huía de las miserias de la guerra en busca de paz y trabajo, llegó a Joinville, estado de Santa Catarina, en el sur de Brasil. Allí, la subsistencia era dura, por lo que la familia se marchó y ancló, después de un largo camino, en la provincia argentina de Corrientes. Luego, el trayecto los llevó a Charata, en el Chaco, y de allí a Pampa del Huevo, o San Bernardo.

Corría 1933 y entre los hermanos Rabe o Rabbel había uno de nombre Armando, que en Joinville dejó "una rubia que se ve que era una linda alemana". Esa mujer (en realidad era alemana del Volga) era Marta Hoffner. Armando, a quien le había ido bien en su trabajo, tomó el camino hacia Brasil. El noviazgo se transformó en matrimonio y el primer destino que los cobijó fue el Chaco.

Antes de continuar hay que decir que Marta Hoffner fue La Oma, aquella de la canción, y que de su matrimonio con Armando Rabbel tuvo tres hijos: Gerda (que acompañó a su madre toda la vida), Ana y Martín.

La fiebre del folklore invadía el país en la década del sesenta, y a mediados de 1975 Daniel Altamirano llegó con sus hermanos a San Bernardo para visitar a un comprovinciano. En uno de los viajes, el doctor Mauro (un médico llegado desde Mendoza junto a su esposa Ana) le pidió a La Oma que le preparara un chivo para agasajar a los cantores. Así, el 25 de mayo 1975, Mauro y Daniel Altamirano recorrieron los cinco kilómetros de una picada bordeada de altos árboles hasta llegar a su "rancho de barro y apuntalao con quebracho colorado".

Cuenta Altamirano que, durante el regreso, la inspiración fue genuina. Así esbozó las estrofas de lo que sería un poema. Poco después el compositor Pedro Favini le puso música con ritmo de chamamé y en 1977 Víctor Hugo Godoy, Héctor Pacheco, Eduardo Márquez y Américo Albornoz, integrantes de Los Cuatro de Córdoba, la estrenaron. El éxito fue rotundo.

Según Altamirano, "La Oma es una de las canciones más queridas por la gente de todas las edades. Yo soy el más sorprendido, pues nunca imaginé que esta simple letra produciría un milagro de tanta admiración y apetencia de los diferentes públicos del país por escuchar el tema y por saber si es cierto o no que La Oma existe".

Desde entonces, La Oma es considerada como uno de los himnos fundamentales del Chaco y no es casual: los detalles que describe Altamirano no sólo son un fiel reflejo paisajista de la realidad, sino que avanzan en una síntesis donde los objetos y las observaciones encierran gran parte del devenir chaqueño, especialmente de San Bernardo.

Recién en 1977, doña Marta Hoffner se enteró de su proyección en el festival de Villa Angela, Chaco, donde fue llevada con engaños y la hicieron subir al escenario acompañada por Los Cuatro de Córdoba. La Oma recibió una impresionante ovación de la multitud, que coreó de pie la canción. Finalmente, el sábado 19 de noviembre de 1994, doña Marta Hoffner, La Oma (abuela en alemán), encendió la llama de nuestro eterno reconocimiento y apagó, a los 87 años, sus ojos azules. Fue enterrada en el cementerio de San Bernardo junto a su hija Gerda, fallecida en 19 de agosto de 1966.

Un mensaje de voluntad y pureza


Oma significa abuela en alemán. Al parecer, las raíces germanas acompañaron a Marta Hoffner en sus 87 años de vida y "sin saberlo, se transformó en un mensaje, voluntad y pureza", como recordó el autor de La Oma, Daniel Altamirano.

Desde que a los 27 años ingresó en territorio chaqueño, la futura Oma realizó todo tipo de trabajos de campo: sembró, y crió ganado, gallinas y chivos.

Los habitantes de San Bernardo, lugar del Chaco donde se instaló, aún recuerdan "su patio lleno de árboles, sus herramientas de trabajo, su pava y su lorito Pedro", cuenta Estanislado Krawiec en su trabajo sobre La Oma.

Este escenario fue el que inspiró a Altamirano para componer la letra de la canción y el que llevó a que el Gobierno nacional la reconociera en 1994 como Mujer sobresaliente del año.

La música del mítico chamamé es del tucumano Pedro Favini y muchos grupos la han incluido en sus repertorios: Los Cuatro de Córdoba, Los del Rosario, Los Tucu-Tucu y hasta Los Nocheros. Mario Teruel, uno de los integrantes de este conjunto salteño, le revela: "La Oma era nuestro caballito de batalla en los comienzos del grupo, cuando tocábamos en las peñas de Los Gauchos de Güemes. Siempre se la dedicábamos a las abuelas".

Altamirano sostiene: "Grande es esa alegría que veo brotar en el público cuando comienzo la canción diciendo: La Oma es una mujer/, de setenta y pico de años".

La letra sigue así: ...vive en el monte chaqueño,/ cerquita de San Bernardo./ Tiene los ojos azules,/ como el agua de los mares,/ porque vino de muy lejos/ y el cielo quedó en su sangre./ Hay que entrar por las picadas/ para llegar a su rancho,/ de barro y apuntalao/ con quebracho colorado./ Lleno de árboles el patio/ y herramientas de trabajo,/ una volanta, un arao/ y el paisaje de su Chaco./ La Oma es feliz con poco/ digamos que es mejor con nada,/ La Oma era rubia y se ve/ que era una linda alemana./ Que sola que está La Oma, pero ella no piensa en nada,/ como pensar en la muerte, si La Oma es como un hada./ En su ranchito de barro/, calienta a leña su pava,/ conversa con un lorito/, que es con el único que habla...
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