Municipalidad de Coronel Suarez

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miércoles, 22 de junio de 2011

Ernesto Lambrecht… Historia de vida de un sencillo gran vecino...


Que fue por años deportista cabal y al retirarse siguió ligado obrando de masajista del Progreso y dirigente de la Entidad por muchos años más y actor de teatro… 

“La verdad que yo nací con el club El club se fundó el 1938 y yo nací en el 30. sí que tenía ocho años cuando ya lo seguía iba a ver los partidos que se jugaban en el campo de Schwerdt. Después se pasaron a la actual cancha. Me acuerdo cuando venían con bandas de música para inaugurarla…

A mi me gustaba el fútbol de alma, pero pasaron muchas comisiones nunca me tuvieron en cuenta, jugaba en los barrios, en las quitas hasta que un día llegó a mi casa don Herr y me consultó si no quería jugar en el dos, asombro total, nunca había jugado un partido oficial ni de algún club. Bueno debuté en Independiente en los años 1950/51 y jugué cuatro años. Me encontré con grandes amigos, la comisión presidida por Don Herr, el gordo Kessler, el flaco Fuhr, Guillermo Walter era gente muy buena y que decir los compañeros, me trataban como un rey, los hermanos Waigandt, los Hermanos Safenreiter, Andrés y Carlos, jugué con los Meder, Benito Herr., Pedrito Heck, Pedrito Fischer, los hermanos Melchior, etc…

Después empezó para mí la segunda etapa cuando volví a jugar en el Progreso y también hacía de masajista, ayudaba a ‘Lalito’. Y empecé a integrar la comisión directiva estuve muchos años integrando, trabajando para el club debe haber sido 35 años integrando diversas comisiones.  Admiro las comisiones hoy en día se esmeran mucho por el pueblo, como éramos antes, ayudé a hacer reformas del salón de fiestas, ayudaba en la cantina, estuve cuando compraron el terreno para un futuro complejo, y estaba cuando levantaron el polideportivo, siempre presente, trabajando. Por eso digo yo nací en el club y voy a morirme en el club…

De masajista empecé cuando jugaba al fútbol todavía, cuando salimos campeones ya era el masajista oficial y ayudaba y trabajé de masajista hasta que falleció el chico Appelhanz, iba a los vestuarios por unos años más, masajeaba y me quedaba en los vestuarios. Así que fueron muchísimos años que todos los domingos, falté dos veces por gripe. Todos los domingos estaba firme y también los sábados era canchero y prendía y limpiaba los vestuarios ponía las redes, había que llevar la ropa, los botines. Todos los domingos era el trabajo mío y sin cobrar ningún centavo todo ad-Honorem porque me gustaba y si haces algo que te gusta lo haces de corazón: Subir las redes, bajarlas, atender a la gente, era el primero que abría los vestuarios cuando jugábamos de locales. Y cuando jugamos de visitantes, iba tempranito con mi valijita al colectivo o al salón cuando íbamos con coches. El Progreso es todo para mí…

Me alegro cuando gana y me pongo triste si pierden, pero siempre decía y digo a los muchachos: El fútbol es así, se gana. Se empata o se pierde, hay que tomarlo con solfa. Hoy perdimos bueno hay que pensar en el próximo partido. El fútbol es un deporte donde se gana, o se pierde o se empata. Así era yo. Si perdía cuando era jugador daba igual la mano a todos los eventuales adversarios, a los árbitros, a todos. Nunca me expulsaron del campo de juego. Nunca me gritaban, entraba a jugar al fútbol y no a decir malas palabras o echar la culpa al árbitro. Así tiene que ser el deportista, hay que tener conducta, hasta no protestaba. Hoy no sé porque los chicos son tan violentos.

Se acuerda de sus puntazos, de los tiros libres, hizo muchos goles. Hasta tenían miedo de pararse en la barrera, más cuando la pelota era de tiento y si estaba media húmeda peor todavía. Era el que tiraba los penales. Pateaba al medio y violento y pasaba rozando bajo el travesaño. Si habrá metido goles de penal y de tiro libre. No lo agarraba nadie, Pegar en el palo o pasar por arriba pero atajar un penal jamás.

Nació el  10 de agosto de 1930 se llama Ernesto Lambrecht y fue a la escuela parroquial hasta el 7º grado. Nació en el mismo lugar donde vive ahora, pero era una casita más precaria. Tiene 6 hermanos y perdió de jovencito a su padre, después a su madre la célebre cocinera de tantos años y a varios hermanos. Antes de eso la familia trabajaba en un tambo muchos años.

Después empezó a trabajar en lo de Gregorio y Sofía, que me a tendían como un hijo, tanto el Nene, como Marucca también. Está integrando la Peña de Amigos Don Juan desde que se fundó. Dice con particular estilo “lo pasamos también”.
 
Así es Ernesto con una bonhomía sin igual y esa palabra y esos hombres de bien hay que rescatarlas, pues son conductas que se van perdiendo, pero que tienen un sentido emocional para nosotros, una connotación única porque lo veíamos y lo oíamos, de boca de nuestras abuelas quizá. Y son de las primeras que aprendimos, y un día descubrimos que las hemos dejado de usar. Quizá pudiéramos recuperarlas de la memoria y construir entre todos una reserva virtual de hombres de bien en vías de extinción. Sólo por el placer de nombrarlas y darles vida nuevamente. La bonhomía es la sencillez unida con la bondad en el carácter y las maneras. Una virtud casi teologal que lamentablemente muy pocas personas ejercen en este turbulento comienzo del siglo XXI que nos tocó vivir. Es una palabra enaltecida de la que hay que ser merecedor.

Foto 1: Ernesto Juan Lambrecht
Foto 2: Glorias de Fútbol del ayer: Parados 'Lalo' Leonhardt (masajista) Anselmo Streitenberger, Pedro Benito Graff, Juan Carlos Streitenberger, Cristobal (Nene) Fernandez, (Marimón) Sieben, Ernesto Lambrecht y Agustín Adam (Banderillero); Hincados: Pedro Sieben (Utilero) Agustín Meier, Emilio Streitenberger, Pedro Ceferino Streitenberger, Miguel Beier y Gabriel (Kabrus) Beier...
Foto 3: Los famosos actores que hicieron toda una época en el teatro de la Colonia: Juan Carlos Graff (Coco), Omar Schroh, Salvador Schneider, Menda Streitenberger, Carlos Schroh, Ernesto Lambrecht, Marcelo Schroh, José Streitenberger y sentadas están las niñas Irma Schroh, Isabel Graff y Irma Schwerdt...
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