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lunes, 31 de enero de 2011

Carroza de los alemanes del Volga de Necochea y su cuento presentado...



 
Hola soy María Albina pertenezco en este momento a los ALEMANES DE NECOCHEA,(que nuclea a todos los alemanes) y se decidió hacer una carroza para el 50º FESTIVAL INFANTIL DE NECOCHEA, como era referido a cuentos, y queríamos hacer un barco, y me ofrecí para hacer el argumento.

De chica, me contaban sobre la Colonia 2, porque mi abuelo fue uno de los fundadores y la historia de cómo se fueron formando las cosas para poder instalarse, y no irse de ése lugar. Me acordé que mi mamá me contaba que había una señora que traía semillas de sandía en el bolsillo de la pollera, pasé esas semillas a una muy grande y dorada que fructificó mientras que también ellos se fructificaron y tuvieron hijos que poblaron el país entero, hemos llegado ya a mas de 1.00.000 los descendientes, que nos mezclamos para hacer grande a la ARGENTINA.

Si bien no crecí en las colonias sino que nací en BUENOS AIRES y me mudaron a NECOCHEA, íbamos a pasar el verano a la Colonia (porque si bien es pueblo SAN JOSÉ) nunca para nosotros dejó de llamarse de la primer manera. Escuchamos hablar alemán en medio de Florida y luego en éste lugar en el que vivo. Comí warenik con manzanas, con cebollín, Derkrepel, nudelsupe, poudesskrepel , filsen, y por supuesto y soy especialista en dünnekuchen, eso era lo que sabían hacer mi mamá Clementina y mi tía Elisa que eran hijas de Esteban Heit. 
                                          
Es por eso que para mí fue un gran honor plasmar en este cuento por lo que ellos hicieron y que nosotros no nos olvidemos del sacrificio y el amor que pusieron nuestros antepasados que pensando en sus hijos ayudaron a armar un país mejor.

El cuento premiado:
LOS ALEMANES DEL VOLGA Y EL ARBOL DE LA ESPERANZA

María y Juan eran amigos desde que nacieron, jugaban siempre juntos mientras que sus padres trabajaban en el campo
Les gustaba sentarse debajo de la sombra de su árbol y desde allá miraban el sol, el cielo, los pájaros, la noche y las estrellas…

 Pero donde ellos vivían, en Rusia, solamente podían verlos  en primavera y verano porque en invierno tenían que estar encerrados  pues el frío era insoportable.
Un día de verano,  sus padres les dijeron  que juntaran su ropa en un fardo porque al día siguiente harían a un largo viaje para tener una casa en otro lugar.

María y Juan, muy tristes, fueron afuera  a su pequeño mundo natural, y  se sentaron entonces  bajo el árbol.
Estando allí vieron en el suelo una sola semilla dorada y la levantaron, se les ocurrió que harían germinar esa semilla al lugar donde irían. 

 Y llegaron luego de viajar largos días interminables por mar, y otros tantos en carreta al lugar dónde iba a ser su destino. ¿Pero dónde plantarían su semilla?

Comenzaron la construcción del pueblo.

Con un cuchillo cortaron cuadrados de una tierra virgen y comenzaron a edificar un  galpón grande dónde se refugiaron todas las familias. Ellos siguieron jugando y encontraron nada mas que tierra y pastos altos, aves desconocidas y animales que no había vistos nunca.
Se acercaron a hablar con sus padres hombres que hablaban de diferente manera a la de ellos, lo que les causaba gracia…

Luego las casas se fueron armando en colaboración de unos y otros.
La semilla seguía intacta entre las cosas mas preciadas de María y Juan.
Terminaron primero la casa de los padres de Juan y luego la de María y eran vecinos
Entonces se pusieron a jugar y saltaban de contentos porque seguirían juntos.
Fueron a jugar al patio compartido se sentaron en el piso y vieron que un rayo de sol iluminaba un lugar que era el límite de las dos casas.

Este es el lugar, dijeron a coro, y fueron a buscar la semilla hicieron un pozo la ubicaron en el centro la taparon con tierra y la regaron con un jarro de agua, le hicieron un cerco con palitos y paja brava y siguieron de cerca su crecimiento.

Pasaron por ese tiempo de arduo trabajo de sus padres, ello mismos comenzaron a hacer trabajos en la casa,  en el campo y ellos también se fueron haciendo cada vez más grandes.

Vivieron cosas maravillosas y otras no tanto.

Tuvieron que aprender un idioma nuevo, vieron como sus padres tenían que roturar una tierra que parecía de piedra y luego de un arduo trabajo crecían plantas nuevas en este lugar distinto al anterior.

Pasaron fiestas de navidad y en año nuevo llegaba el Christkind, (el niño Dios) lleno de regalos, las fiestas del santo (la Kerb), hubo muchos nacimientos, fiestas de casamiento de tres días, donde bailaban valse y polkas al son de algún acordeón, la misa de los domingos, la bendición de la tarde y la nueva moda de comer kreppels ( tortas fritas alemanas) con mate, los Riwelkuchen ( torta alemana) en Pascua. El sauerkraut (chucrut) en la mesa diaria  con los warenikes y mucho embutido a la mañana con pan casero que religiosamente se hacía todas las semanas.
 El árbol siguió creciendo, Juan y María lo visitaban a diario, y lo cuidaban.

Un día ya de grandes se enamoraron y se casaron….

Tuvieron muchos hijos y esos hijos también se  hicieron grandes y tuvieron más hijos y llegaron hasta nosotros que somos la descendencia de ellos y poblamos gran parte de la argentina, a la que hicimos nuestra patria pero sin olvidar las costumbres de nuestros abuelos…

PERO HAY UN ÁRBOL QUE SIGUE VIVIENDO EN UN PATIO DE UNA CASA DE ALGUNA COLONIA DE LOS ALEMANES DEL VOLGA…
                                                                                                         MARIA ALBINA BURDE HEIT
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