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miércoles, 10 de noviembre de 2010

La inmigración alemana del Volga en la Argentina… Por José Francisco Minetto (Asistente investigador del IESH – Universidad Nacional de La Pampa)


La inmigración básicamente responde a necesidades concretas de movilizarse en la búsqueda de mejores condiciones de vida teniendo como consecuencias directas una descompresión de la situación socio-política desde el punto del que se parte, y aprovechando situaciones de mayor libertad o desarrollo económico en los lugares donde se llega de esta manera el proceso inmigratorio, de directa vinculación con determinantes  históricos y sociales.

El Convenio

El ingreso de alemanes del Volga a la Argentina tuvo un dinamismo propio que lo diferenció enormemente de los otros grupos migratorios que llegaron al país. Debido a que este proceso fue refrendado por un convenio de inmigración concertado entre los delegados de los ‘volguenses’ y el gobierno argentino.

El texto consta de dieciséis apartados firmados por el Comisario General de Inmigración Juan Dillon y un Comité de Delegados agrícola ruso-alemán compuesto por Jakob Lechmann, Johannes Berger, Andreas Basgall y Adam Weimann. El documento fue firmado en Buenos Aires el 3 de Setiembre de 1877 y establecía una serie de pautas favoreciendo la instalación de estos colonos en la república Argentina. El segundo de los puntos menciona particularmente la potestad a ejercer libremente el culto religioso, el cuarto sobre la constitución de sus propias autoridades comunales,

en tanto que el resto de los puntos se mencionan la cantidad de tierras a delegar por familia como así también toda una serie de instrumentos para las tareas agrícolas “Cada familia recibirá la madera necesaria para hacer su rancho, con puertas y   ventanas, siempre que esos elementos primordiales no existieran en la zona. En caso contrario, los colonos deberán procurárselos por sí mismos en madera y paja de totora. Además se dará a cada familia un arado con sus correspondientes cadenas y arneses, palas, azadas, y una cuerda para pozo; 2 bueyes, 2 vacas lecheras, 1 par de cerdos de cría, aves y semillas.”

El poder ejecutivo nacional, bajo la presidencia de Nicolás Avellaneda, el 19 de septiembre de 1877 giró al Congreso Nacional el proyecto de aprobación de los beneficios convenidos a principios del mismo mes. Tras una serie de consideraciones señala que “…Se trata de introducir en el país a una población que ciertamente podrá dar un gran impulso a nuestra colonización. Daría asimismo, a una raza fuerte, la ventaja y los elementos, para conocer el territorio nacional, y atraería en breve, a miles de inmigrantes laboriosos, quienes se agregarían a los ahora peticionantes.”  Por lo tanto solicita la autorización del legislativo la aprobación de los dieciséis puntos del Convenio. Salvado el punto de los beneficios del Estado nacional para esta colectividad el primer contingente de alemanes procedentes de la zona del Volga llegó a Buenos Aires el 10 de enero de 1878.

En tanto que a fines del año precedente (1877) había llegado por directamente del puerto de Bremen un grupo fundando la Colonia de Hinojo, en la provincia de Buenos Aires, un 5 de enero de 1878. A partir de esta Colonia Madre, en el partido de Olavarría, comenzó un lento movimiento hacia el suroeste de la provincia de Buenos Aires. En 1881 y 1885 se crearían dos nuevas colonias las de San Miguel y Nievas.

Desde Colonia Hinojo y a instancias del sacerdote Luis Servett, quien negocia con Eduardo Casey la transferencia de buena parte de esos colonos a Sauce Corto, posteriormente Coronel Suárez. Y, entre 1886 y 1887 tres colonias situadas en las proximidades de esta última: Santa Trinidad, San José y Santa María. Fue de hecho esta la columna que se adentro más hacía el oeste de la provincia de Buenos Aires la que en las dos primeras décadas del siglo XX ingresaron al Territorio Nacional de la Pampa.

 (continuará)
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