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jueves, 28 de octubre de 2010

La Historia Oficial - De los Archivos del Museo Nacional Argentino - 2ª Parte

Entre Ríos

La provincia de Entre Ríos se constituyó, en ambos casos, en el núcleo principal y fundamental de arraigo colonizador, con decisiva influencia comunitaria nacional. Ambos grupos salieron de Europa, más que atraídos por el sueño americano, corridos por las persecuciones y abuso de poder sufridos en Rusia, deseosos de poder continuar practicando en la nueva patria sus ritos, tradiciones y costumbres, esperanzados en encontrar espacios de libertad para sus descendientes y confiados en su fortaleza espiritual y vigor físico para afrontar la ardua tarea que les aguardaba. Marginados en suelo europeo, las penurias del anunciado futuro les parecían nimias comparadas con su incierto y oscuro presente y así emprendieron la travesía y llegaron a estas latitudes animados por la fe y la confianza.

Las causas principales de la firme elección de esta provincia para arraigar en su rico suelo a los inmigrantes son de variado tenor, y hay que diferenciar en ellas numerosos aspectos que se integran armoniosamente desembocando en un abanico pleno de posibilidades. Citaremos primero los Informes de los Inspectores de Colonias, que siempre alabaron sus ventajas competitivas: La provincia de Entre Ríos, que es la Mesopotamia Argentina, está llamada por su situación entre las dos arterias fluviales, el Río Paraná y el Río Uruguay, sus montes, sus aguas y tierras fértiles, a ser el país predilecto para la colonización. Así lo comprenden sus hombres públicos si ha de tenerse en cuenta las importantes leyes que han dado sobre este ramo últimamente.

La clara alusión a las ventajas ecológicas de la región fue corroborada por los enviados de las compañías colonizadoras: La ubicación geográfica de primer orden de esta provincia, la bondad de su clima, la calidad de sus tierras, que por su aspecto mas que por su composición recuerdan al tchernozen ruso, pero que se prestan para una producción más variada.

Una segunda ventaja, directamente ligada a la primera, la abundancia de tierras, también se daba en la provincia con llamativa intensidad: .Grandes extensiones en manos de pocos propietarios pasaron a ser parceladas a favor de la colonización, encontrando entusiastas adeptos entre los miembros de las familias tradicionales, devenidos en exitosos empresarios con fluidas relaciones con el poder central. Las familias Urquiza, Malaran, San Salvadores, Martínez Garbino, Wright y otras, dejaron de lado, en algunos casos, la explotación ganadera extensiva, para dedicar sus esfuerzos a la agricultura, o ampliaron en considerable escala, como los Urquiza, actividades que ya los tenían como precursores en la región.

La tercera ventaja, la llegada de inmigrantes de ultramar, con todas sus implicancias, fue considerable y variada, apoyada por el estado provincial en un todo de acuerdo con la política nacional, y sustentado en su temprana experiencia en la materia. La fundación de la colonia italiana de Villa Libertad - actual ciudad de Chajarí- en la década del  70 tuvo por antecedentes el Plan General del Comisario de Inmigración Juan Dillon, muy relacionado con los Urquiza, para quienes obtuvo numerosos beneficios, y a la Misión Stampa, por Pablo, empleado de la Comisaría de Inmigración, pariente de Dolores Costa, esposa del general Urquiza. De hecho, cuando esta familia funda las colonias Caseros, 1873, y Primero de Mayo, varios años después, ambos funcionarios tienen directa participación en la obtención de contingentes aptos para las tareas agrícolas, entablando verdaderas disputas con otros empresarios, con los gobiernos municipales y con las autoridades santafesinas, por un grupo belga, que finalmente recaló en Villaguay, y otro, alemán, que quedó en Buenos Aires. El mercado de trabajo rural amplió su ámbito, especialmente con mano de obra italiana, alemana y judía, mientras que el resto de los grupos afincados participó de la creciente y diversificada actividad urbana.

 La cuarta ventaja, la elaboración de un marco jurídico-legal a partir de la consolidación del Estado, con sus atributos de poder, se observa en Entre Ríos con meridiana claridad y eficacia. Analizando primeramente lo dispuesto para el medio rural: La provincia de Entre Ríos exhibe un catálogo nutrido de disposiciones legales referentes al régimen de la tierra, y que arranca desde los tiempos del Gobernador Sola. Hasta la década del 70, en el siglo pasado, se legisla sobre los campos de pastoreo, entendiéndose que la principal actividad económica es la ganadería, y los campos se miden por leguas cuadradas. A partir de la década del 70 aparecen las primeras disposiciones sobre pueblos y colonias. La primera que se dicta es la llamada Ley de Ejidos, del 13-V-72, perfeccionada en años posteriores, (1895). El Código Rural, en vigencia por Ley del 22-XI-92, aportó su normativa para el funcionamiento de las colonias. En 1907, 1911 y 1918 se dictaron las leyes sobre colonias, que alcanzaron, fundamentalmente, a las de carácter privado.

(continuará)

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