En
el calendario litúrgico alemán antiguo que se usaba en nuestras colonias figura
tal fecha como “Allerseelen” que significa “todas las ánimas”…
Una
fecha trascendente para las colonias, que rindieron memoria a sus muertos y que
durante esa jornada concurrieron a los cementerios y a los templos a rendirle
solemne tributo de perpetuo recuerdo y a elevar sus plegarias sus seres
queridos fallecidos…
Unos
y otros estaban colmados de fieles y en unos y otros brillaron por su sencillez
la fe y la devoción de toda una comunidad. Animados por una sincera piedad,
irrigan con sus suspiros la tumba donde yacen en común todos los dechados de su
afecto…
El
Día de los Difuntos. Las cruces se clavan a variadas prominencias y los deudos
se lamentaban de cada uno por cada cual. Este colindar con los seres queridos
nos liga a las colonias, apretada a su tradición y la soledad que está en
ellos, es mitigada con la presencia cercana de sus seres queridos que aún se
diseminan en esta tierra…
El
rito de misticismo a los difuntos ha existido en todas las religiones y en
todos los tiempos. Pero los alemanes del Volga les prodigaron un lugar especial
en su fe y en sus creencias, dándoles un ámbito específico en sus recuerdos y
esparciéndoles sus rezos y cantos. Teniendo su himno ancestral adentrado en lo
profundo de sus corazones, cual es el Schicksal (destino) uno de los cantos más
expresivos a la hora de despedir a un ser querido.
Héctor Maier Schwerdt
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