Municipalidad de Coronel Suarez

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Cooperativa Electrica

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martes, 17 de diciembre de 2013

Falleció Doña Perpetua Streitenberger. Un símbolo de la caridad, solidaridad y bien común...

Gentileza de La Nueva Radio Suarez
Fue proclamada en marzo “La Mujer destacada en acciones solidarias” por la Municipalidad de Coronel Suárez para la conmemoración del Día de la Mujer.
También fue galardonada por Santa Maria en el Día del aniversario de la localidad.
Socia honoraria de la Unión Padres de Familia de la Esuela Parroquial Santa Maria.
Con hondo pesar la comunidad del Pueblo Santa Maria recibió la infausta noticia del fallecimiento de una mujer que siendo tronco fundamental de una gran familia del Pueblo Santa Maria trascendió por sus principios religiosos que supo inculcar a todos sus allegados con una activa participación en los movimientos de la iglesia.

Fue catequista, custodia fiel de la Ermita de la Virgen de Fátima, colaboradora permanente de todo cuanto estaba a su alcance desde la visión religiosa, extendiendo siempre su mano solidaria dando muestras cabales de coherencia entre lo que pregonaba y ejercitaba en los hechos.

Fue reiteradamente honrada con distinciones pertenecientes al Rotary Club Las Colonias, la comunidad de Santa Maria y este año 2013 para el Día Internacional de la Mujer la Municipalidad de Coronel Suárez le entregó el reconocimiento como “La Mujer destacada del año” por sus acciones solidarias y comunitarias.

La Nueva Radio Suárez la visitó en diversas oportunidades en su chacra ubicada en las proximidades del Pueblo Santa Maria, hablamos con ella, con sus hijos y siempre nos dejo las enseñanzas de su modo de vida, de sus profundas convicciones. Para nuestro Programa de los Pueblos Alemanes y su gente rescatamos algunos frases cuando nuestra periodista graficaba entonces durante cada visita y con estas palabras.

Año 2009. “Tiene casi 82 años, y los ojos del mismo color verde del paisaje que la rodea.
En el establecimiento rural que linda con la zona urbana de Pueblo Santa María, reside esta mujer con su hijo Goyo. Vive en el mismo lugar en el que comenzó a habitar inmediatamente después de casarse. Pero entonces era la casa de barro que tenían sus suegros, y tardaron después varios años en tener una vivienda de material.

En aquella época tenían baño afuera, como casi todas las viviendas en los pueblos alemanes. Para bañarse se utilizaba una gran palangana, con agua que se calentaba en la cocina a leña. Y los pisos de las casas eran de barro lustrado.
Así explica Perpetua Streitenberger este admirable trabajo artesanal que hacían en los pisos de las viviendas las mujeres alemanas. “Los pisos, que eran de barro también, como lo que había detrás del papel que cubrían las paredes, recibían un tratamiento especial que llamaba la atención de la gente que llegaba a visitarnos. Habríamos bolsas de arpillera, y esta se pegaba y se le ponía encima una fina capa de barro. Quedaba como lustrado, sólido, firme, y aunque cueste creerlo, tardaba mucho tiempo en gastarse. Entonces había que hacerlos de vuelta”.

Perpetua fue la única mujer que cuando se instaló el 6to grado en el Colegio Parroquial pudo cursarlo, integrando un grupo de 5 alumnos en total.

“Había llegado una monja muy joven, pero que era extraordinaria para enseñar, que no hablaba una sola palabra en alemán: la hermana Olivia. A ella le debo lo poco que se del castellano, y cursamos en ese año el 5to y el 6to grado”.

Perpetua, admira la comodidad que ha instalado los tiempos modernos “cuando pienso en todo lo que se trabajaba antes, me parece imposible”. Pero observa que las generaciones nuevas, los más pequeños y los jóvenes “parecen no conformarse con nada, que todo les aburre, y que disfrutan poco”. Es que tiene para comparar sus años de niñez y juventud, donde “con poca cosa, nos divertíamos mucho”.

Entrevista este año 2013 el 11 de Mayo aniversario de Santa Maria.

“Esta es una admirable y querida mujer de Pueblo Santa María, que además se preocupó por llevar la catequesis a los alumnos de la Escuela Nº 4, tarea en la que trabajó por 14 años.
Pasaron los años y recientemente después de ser consagrada Mujer destacada del año en accione solidarias volvimos a entrevistarla.
86 años y con las mismas ganas de siempre de llevar el mensaje religioso a quien quiera escuchar.
Fue la Mujer Destacada en Acciones Solidarias del año.
Es una incansable trabajadora de las instituciones religiosas de Pueblo Santa María.

Este año, en el aniversario de esta localidad, fue destacada justamente por esta labor, que a pesar de sus 86 años sigue sosteniendo. Es que cada vez que puede no deja de visitar a las personas que están enfermas, ayudándolas a rezar y llevándoles el mensaje de Dios.

Dice, ante la consulta, que la fe nace con uno y se transmite a través de las acciones que se demuestran y allí cuenta que cuando sus hijos tomaron la Comunión se usaba que tres meses antes los niños fueran todos los días a misa a la mañana.

Era una disposición que había impuesto el Padre Peter. Entonces se levantaba temprano, llamaba a sus hijos y se iba caminando cada día, sin importar el clima, para asistir a la ceremonia religiosa de la mañana.

Hoy recoge el fruto de eso que sembró: sabe que su hijo Juan José falta a misa sólo cuando está trabajando; Goyo va todos los domingos; Regina es una activa colaboradora de la Iglesia y vive fuertemente su fe: y Alicia, la mayor, que está en Mar del Plata, cada vez que le habla le cuenta en qué horario fue a la celebración religiosa semanal.

De sus nietos espera que a la vuelta de la vida germine lo que ella y sus hijos han sembrado y un día no lejano tengan periodicidad en la concurrencia.

Con Perpetua hablamos también de su infancia, de las tardes de juego con muñecas de trapo hechas por la mamá, de las enseñanzas en la Escuela Parroquial, sobre todo de la hermana Olivia, de 6to grado, que le permitió aprender cosas que le sirvieron para la vida. Y del olorcito a pan recién horneado, en los recreos, cuando una de las Hermanas les preparaba rodajas de pan cubiertas de miel, lo que era todo un manjar”.

Toda esa fe inculcada, será seguramente la fortaleza para toda la familia afrontando este momento recuperando la cristiana resignación, pero seguramente en la entereza de haberla tenido hasta sus lucidos 86 años vividos al servicio de Dios.

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