Municipalidad de Coronel Suarez

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Cooperativa Electrica

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miércoles, 22 de mayo de 2013

Que cada aliento cuente...


Cada gota de lluvia es absorbida completamente en el preciso instante en el que besa los desesperados labios agrietados del desierto. Cada nota que sale de la partitura de tu corazón es estampada en tu rostro con una bella y pura sonrisa.
(Alejandro D. Gatti)…




Cada soplo de viento es el vehículo que levanta en vuelo danzante las quejosas hojas que el otoño dejó caer sobre el suelo que, desprovisto de su verde ropaje, las recibiera algún día. Cada río que ha nacido de una insignificante gota anhela fundirse al océano y convertirse en uno con él. Cada flor que ha cerrado sus capullos ante el crepúsculo del atardecer y ha inclinado sus tallos en agradecimiento al poniente sol por haber acariciado su rostro ante el primer atisbo de luz que despierte a la mañana del letargo de ensueño en el que la noche la ha envuelto recordará alzar nuevamente su rostro para ser besada otra vez por el sol. 


Cada orilla que es regada por el caudal del fresco y cristalino arroyuelo que desciende presuroso de la montaña, se nutre de él para ofrecer su seno a los juncos y verdes pastizales que emergen desde sus húmedas cunas de vida. Cada respiración que entra y sale en ti te inunda de vida, una y otra vez, impregnando con la delicada fragancia de la presencia tu paso por ésta existencia, mientras la sutileza de su vaivén te ofrece una nueva oportunidad de ser. Cada montaña es un valle intrépido y arriesgado que se ha hincado con la intención de besar el cielo y con el anhelo de propiciarle una caricia al sol con sus agudos picos.

Cada gota de Océano espera ser vestida de plata y dibujar la silueta del camino que se tiende hacia el infinito horizonte cuando la luna tiende sus mantos en la noche despejada.  Cada brizna de hierba revive y aviva su verdor cuando las gotas del rocío de la mañana las visitan y le quitan el polvo del camino que el viento ha depositado sobre ellas. Cada pedazo de firmamento que es cuna de infinitas estrellas, que es el desfiladero del sol y la pasarela de la luna, es menos que un punto comparado con el infinito, aunque cada punto del infinito puede verse reflejado en él. Cada ser humano es menos que un grano de arena comparado con la inmensidad del desierto aunque si cada grano no fuera si mismo no existiría desierto…

 

Cada soplo de viento es el vehículo que levanta en vuelo danzante las quejosas hojas que el otoño dejó caer sobre el suelo que, desprovisto de su verde ropaje, las recibiera algún día. Cada río que ha nacido de una insignificante gota anhela fundirse al océano y convertirse en uno con él. Cada flor que ha cerrado sus capullos ante el crepúsculo del atardecer y ha inclinado sus tallos en agradecimiento al poniente sol por haber acariciado su rostro ante el primer atisbo de luz que despierte a la mañana del letargo de ensueño en el que la noche la ha envuelto recordará alzar nuevamente su rostro para ser besada otra vez por el sol. 


Cada orilla que es regada por el caudal del fresco y cristalino arroyuelo que desciende presuroso de la montaña, se nutre de él para ofrecer su seno a los juncos y verdes pastizales que emergen desde sus húmedas cunas de vida. Cada respiración que entra y sale en ti te inunda de vida, una y otra vez, impregnando con la delicada fragancia de la presencia tu paso por ésta existencia, mientras la sutileza de su vaivén te ofrece una nueva oportunidad de ser. Cada montaña es un valle intrépido y arriesgado que se ha hincado con la intención de besar el cielo y con el anhelo de propiciarle una caricia al sol con sus agudos picos.


Cada gota de Océano espera ser vestida de plata y dibujar la silueta del camino que se tiende hacia el infinito horizonte cuando la luna tiende sus mantos en la noche despejada.  Cada brizna de hierba revive y aviva su verdor cuando las gotas del rocío de la mañana las visitan y le quitan el polvo del camino que el viento ha depositado sobre ellas. Cada pedazo de firmamento que es cuna de infinitas estrellas, que es el desfiladero del sol y la pasarela de la luna, es menos que un punto comparado con el infinito, aunque cada punto del infinito puede verse reflejado en él. Cada ser humano es menos que un grano de arena comparado con la inmensidad del desierto aunque si cada grano no fuera si mismo no existiría desierto…



Cada espacio de vació que colma tu Ser se vuelve una totalidad en si mismo cuando la herrumbre que empaña el espejo de tu Alma es quitado por el paño de la Verdad… Cada átomo de tu Ser va en busca de la anhelada paz que sucede cuando el trote de tu corazón se convierte en fuerte galope ante la llega del Amor; ante el despertar de la vida al que la Verdad te somete cuando la claridad desvanece la duda, cuando la comprensión te devuelve a ti mismo… Cada aliento que toca tu Alma es el recordatorio más sutil de la presencia divina en tu interior... Cada Ser humano que recuerde su anhelo de paz en el corazón volverá a sentir la plenitud que en su interior habita y que espera a saciar su sed de Amor completamente... Cada ángel que custodia al omnipresente y que toca las trompetas del triunfo que anuncian la Verdad es un simple hombre que se ha animado a descubrir la belleza que ofrece se paisaje interior y ha descendido a las profundidades de su Ser atendiendo al insistente llamado de su corazón…


Cada día que se sucede uno tras otro, entre los besos y abrazos que amaneceres y atardeceres se propician con las mañanas y con las noches, no es más que la suma de unas cuantas horas, las que a su vez son un montón de minutos juntos, los que son hijos de la conjunción de segundos que han decidido crearlos. Cada hombre que emerge del seno del vacío para manifestarse en ésta existencia y acariciar la vida con su delicada presencia no es más que un sinnúmero de latidos que su corazón decide regalarle; no es más que un vaivén ininterrumpido de suspiros que el aliento ha traído para bendecirlo a cada instante…

 Cada espacio de vació que colma tu Ser se vuelve una totalidad en si mismo cuando la herrumbre que empaña el espejo de tu Alma es quitado por el paño de la Verdad… Cada átomo de tu Ser va en busca de la anhelada paz que sucede cuando el trote de tu corazón se convierte en fuerte galope ante la llega del Amor; ante el despertar de la vida al que la Verdad te somete cuando la claridad desvanece la duda, cuando la comprensión te devuelve a ti mismo… Cada aliento que toca tu Alma es el recordatorio más sutil de la presencia divina en tu interior... Cada Ser humano que recuerde su anhelo de paz en el corazón volverá a sentir la plenitud que en su interior habita y que espera a saciar su sed de Amor completamente... Cada ángel que custodia al omnipresente y que toca las trompetas del triunfo que anuncian la Verdad es un simple hombre que se ha animado a descubrir la belleza que ofrece se paisaje interior y ha descendido a las profundidades de su Ser atendiendo al insistente llamado de su corazón…





Cada día que se sucede uno tras otro, entre los besos y abrazos que amaneceres y atardeceres se propician con las mañanas y con las noches, no es más que la suma de unas cuantas horas, las que a su vez son un montón de minutos juntos, los que son hijos de la conjunción de segundos que han decidido crearlos. Cada hombre que emerge del seno del vacío para manifestarse en ésta existencia y acariciar la vida con su delicada presencia no es más que un sinnúmero de latidos que su corazón decide regalarle; no es más que un vaivén ininterrumpido de suspiros que el aliento ha traído para bendecirlo a cada instante…


Que cada aliento cuente, que cada día sea aquel que has estado esperando pues ha llegado a ti y es tu único e irrepetible momento para decidir tomar la vida sin desperdiciar ni un solo segundo más de ella. 
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