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lunes, 23 de julio de 2012

OCURRE EN UNO DE CADA 16 MILLONES DE PARTOS EN EL MUNDO Los únicos trigemelos varones del país viven en Suárez...

Especialistas confirmaron que no hallaron antecedentes de embarazos monocoriales de sexo masculino en la Argentina. Franco, Alvaro y Lucio nacieron en Neuquén hace siete meses y ahora viven en la localidad


     Cuando uno duerme, también descansan sus dos hermanos. Cuando dos toman la mamadera, el tercero se calma seguro de ser el próximo en la lista.
     Así interactúan Franco, Alvaro y Lucio, los trigemelos que nacieron el pasado 4 de diciembre en el hospital Castro Rendón, de Neuquén, y que hoy viven con su familia en Coronel Suárez.
     
Los pequeños constituyen un caso inédito en el país dado que, de por sí, el fenómeno trigemelar se da en uno de cada 16 millones de partos, pero resulta más raro aún que se trate de varones.
     En este caso, los bebés fueron fruto de la unión de un mismo óvulo fecundado por un espermatozoide, que luego se dividió en tres embriones.


     El doctor Gabriel Alvarez, quien atendió el embarazo en Neuquén, reconoció no haber hallado antecedentes de embarazos monocoriales --una sola placenta y distintas bolsas-- de varones en todo el país.
     "Hay tan poca casuística y los números son tan inverosímiles que las cifras que usamos son las mundiales, no tenemos registros propios", dijo.
     "En este tipo de embarazos triples es mucho más frecuente que nazcan mujeres que varones. La característica es que comparten el mismo sexo y misma carga genética", explicó.
     El profesional participó el año pasado de un Consenso Nacional para el Seguimiento del Embarazo Monocorial al que asistieron médicos de todo el país.

     En tanto, los papás de los trigemelos, Alejandra Atui y Eduardo Lang, protagonistas de esta historia, comentaron que ellos en realidad buscaban una hermanita para León --el hijo de la pareja que hoy tiene tres años y medio.
     "Cuando nos dijeron que eran tres no lo podía creer. Pensaba que iban a desaparecer, mi cabeza lo negaba, me parecía que no podía ser", cuenta la multimamá de 25 años, oriunda de Rosario.
     "En realidad, estábamos tristes porque después de que el test me dio positivo empecé a tener muchas pérdidas. Claro, ¡mi útero se agrandaba a pasos agigantados!", contó.


     Por tratarse de un embarazo de alto riesgo ella debió hacer reposo casi absoluto hasta el momento en que aparecieron las primeras contracciones y se dio paso a la cesárea.
     Esto ocurrió en la semana 29 del embarazo, como consecuencia de una caída que sufrió la mamá. Más allá del susto todo salió como se esperaba y tras pasar un mes en terapia intermedia, los chiquitos recibieron el alta.

     Hoy, siete meses más tarde, y ya instalada en Coronel Suárez, la pareja reconoce que, por el momento, no les está resultando tan difícil --como muchos les pronosticaban-- la atención de los bebés.
     "Lo más difícil de todo es la parte económica. En Neuquén la gente nos ayudó mucho con pañales y ropa. Acá pedimos tener una audiencia con el intendente Moccero --Ricardo-- pero todavía no la conseguimos", dijo el hombre, oriundo de la localidad.
     "No queremos que nos regalen nada solo pedimos facilidades para entrar en un plan de vivienda", expresó Lang, quien se encuentra desocupado y afrontando el alquiler de una vivienda y de los gastos que implica la crianza de cuatro hijos.


     Por el momento, Alejandra, con atención full time en las criaturas no puede buscar un trabajo.
     "Este mes nos enfermamos todos de bronquiolitis --menos León-- y fue complicado. Además, no estamos en condiciones de pagarle a una niñera. Igual, ellos --por sus hijos--todavía son muy chiquitos", reconoció.
     Pese a los contratiempos, la pareja se muestra feliz. León se saca el guardapolvo del jardín y saluda a sus hermanitos. En el último tiempo cambió de ciudad, de jardín y de amiguitos pero --según los papás-- va arrancando.
     "A los bebés los abraza, les hace mimos, quiere ayudar con la mamadera. A veces se pasa de mimos y los aprieta mucho. ¿Celoso? Claro, pero lo maneja bastante bien", remató la mamá.

La historia de amor que nació en un colectivo

     Alejandra y Eduardo se conocieron en un colectivo --en el tramo Cipoletti- Neuquén-- y cruzaron miradas durante un año sin decirse una sola palabra.
     El trabajaba en una empresa distribuidora de revistas y ella tomaba un curso de peluquería en la capital neuquina.
     Además ambos estaban vivían en esa ciudad por distintas circunstancias de la vida --o del destino-- ya que él era oriundo de Coronel Suárez y ella de Rosario, Santa Fe.
     "Yo nunca me animaba a hablarle, nada. Después de un tiempo nos dejamos de ver y nos volvimos a cruzar a los meses", comenta el marido de Alejandra.
     Dice que llegó a calcular los días y la hora en que ella tomaba el colectivo para tratar de encontrársela.
     Hasta que un día tomó coraje y se dijo: "Algo le tengo que decir".
     "Nos pusimos a hablar de lo que se me vino a la cabeza y fue como si nos conociéramos de toda la vida, quedamos en vernos y ahí surgió el amor", dice, consciente de que la historia --por sus condimentos y por todo lo que vino después-- bien podría configurar el guión de una película.
     Tras las primeras palabras, concretaron una cita para esa misma noche.
     "Era viernes y a mí me habían fallado todos mis amigos", cuenta ella. "No parábamos de hablar", acota él y agrega "nos dimos cuenta de que teníamos el mismo humor, los mismos gustos, todo".
     A los tres meses de conocerse se fueron a vivir juntos y antes del año empezaron a buscar un bebé.
     Se casaron en Neuquén el 9 de setiembre de 2011. Alejandra estaba embarazada de cuatro meses y ese día cumplía 25 años.


Corazonada. Si bien en la primer ecografía se anunció a la pareja que esperaban trigemelas, el abuelo paterno insistía con que ahí, en la panza de mama Alejandra, "había varoncitos" ya que los había soñado. Al final, su intuición --seguramente acompañada por un fuerte deseo de perpetuar el apellido-- se convirtió en realidad. 


"Lo más difícil de todo es la parte económica. En Neuquén la gente nos ayudó mucho con pañales y ropa. Acá pedimos tener una audiencia con el intendente Moccero --Ricardo--   
La familia necesita ayuda. Los trigemelos usan entre 12 y 15 pañales talle G por día, con lo cual, cualquier donación será bien recibida por la familia. Eso sí, las necesidades no se restringen solo a este tipo de elementos. Por ejemplo, en la actualidad los tres duermen en la misma cuna, que ya les está quedando chica. Quien quiera colaborar podrá comunicarse al (0299) 154653940.


La noticia.
--¿Te comiste un Dos Corazones? --dijo el ecógrafo a Alejandra Atui en alusión al famoso chocolate y en referencia a las dos bolsas que visualizaba en el útero.
     Sin embargo, cuando todo indicaba en la imagen que se trataba de mellizos, el hombre se retractó.
     --En realidad... ¡esperás un Tres Corazones!

Curiosidades

* La pareja inventó todo tipo de técnicas domésticas para atender las necesidades básicas de los más pequeños. "Para amamantar a los tres a la vez los poníamos con almohadones en la cama, uno al lado del otro", comenta la mamá. Ahora, gracias a la fundación Multifamilia, de Buenos Aires, consiguieron un carro de paseo para tres.
* La pareja cuenta con antecedentes de embarazo múltiple en la familia. La prima hermana de Alejandra tuvo mellizos y su abuela materna, gemelos. También una tía de la mamá de Eduardo tuvo un embarazo múltiple.
* "En los casos de gemelos es el ambiente el que va determinando las diferencias entre ellos ya que genéticamente son idénticos. Un chico que es más alegre y se ríe mas, va a tener distintas facciones que sus hermanitos; al igual que si uno consume más grasas que proteínas, va a ser mas gordito", explicó el especialista Gabriel Alvarez, quien atendió el caso.
     
Anahí González Nueva Provincia 
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