Municipalidad de Coronel Suarez

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martes, 17 de abril de 2012

El legado de los antepasados no pasa por lo material, sino por las convicciones de fe en Dios y amor a la familia”


Se depositó una ofrenda floral en el monumento a Eduardo Casey, se descubrió una placa conmemorativa de los 125 años y se le realizó un homenaje a Apolonia Clementina Schwab, por ser una de las pobladoras más antiguas del pueblo. Se reconoce en esta acción, el esfuerzo, la humildad y el amor a la familia. La frase del título pertenece a Miguel Dietrich, encargado de hablar en nombre de las instituciones.

  
Apolonia Clementina Schwab fue la mujer distinguida de los 125 años de la fundación de Pueblo San José. Estuvo acompañada de sus hijos y nietos.   Daniel Schwindt, Gustavo Di Battista, Susana Previsdómini, Manuel Valea y Ernesto Palenzona, participaron del descubrimiento de la placa conmemorativa de los 125 años.




El sábado a las 20:00 se desarrolló el acto protocolar del festejo de los 125 años de la fundación de Pueblo San José. Luego de la misa en la Iglesia San José Obrero por parte del sacerdote Mario Schmidt, autoridades municipales, de instituciones y público en general se congregaron en la plazoleta de la Avenida Fundador Eduardo Casey para depositar una ofrenda floral al pie del monumento a Eduardo Casey y para descubrir la placa recordatoria de los 125 años entregada hace 15 días en conmemoración por el acampe de los colonos.
Participaron de este protocolo, el secretario de Gobierno municipal, Gustavo Di Battista, el presidente del Concejo Deliberante, Ernesto Palenzona; el delegado municipal de San José, Daniel Schwindt, el secretario de Servicios Públicos, Alfredo Crunger y la presidente del Consejo Escolar, Susana Previsdómini.
Luego, en el salón de la Asociación Cultural Germano Argentina, se desarrolló el acto protocolar.
El reconocimiento a la persona adulta mayor que suele entregarse cada año con motivo de esta celebración, recayó en estos 125 años en Apolonia Clementina Schwab, de 88 años de edad. Apolonia nació el 16 de mayo de 1924 vivió sus primeros años en Santa Trinidad, hasta el año 1946. Cuando se casó con Agustín Schwab a los 22 años de edad y se trasladaron a vivir a esta comunidad donde actualmente residen. Ambos trabajaron en el campo toda su vida y los fines de semana lo pasaban en el pueblo. Apolonia tiene tres hijos: Juan Ángel, Roberto y María Luisa; tiene nueve nietos y cuatro bisnietos.
Durante varios años trabajando en la Iglesia tanto en Santa Trinidad como en San José, haciendo limpieza, acomodando los altares y preparando el lugar para los casamientos. También cantaba en el coro, ya que tiene una hermosa voz. Apolonia recibió una placa recordatoria de manos del delegado Daniel Schwindt, un diploma entregado por el presidente del Concejo Deliberante, Ernesto Palenzona, un ramo de flores entregado por Roberto Minig y un regalo del Centro de Jubilados, entregado por Héctor Melgor.
El perfil bajo y la humildad de Apolonia decidieron que no brinde palabras en el acto, aunque se limitó a decir gracias a todos por este reconocimiento.
Seguramente Apolonia es de la clase de personas que no entendió por qué la eligieron para este reconocimiento. Probablemente se haya negado a recibirlo y hasta sienta que no merece semejante homenaje. Sin embargo Apolonia seguramente es de esa clase de personas por las cuales los pueblos alemanes, en este caso San José, se desarrolló de la manera en que lo hizo, aportó sus valores de esfuerzo, trabajo, humildad y amor a la familia en los que se basan la herencia cultural de los antepasados que llegaron a estas tierras.

Entrega y sacrificio

Miguel Dietrich, director de la Escuela Secundaria Parroquial San José, fue el encargado de dejar un mensaje en representación de las instituciones de la comunidad. Hizo un repaso de la génesis del arribo de los colonos y resaltó los valores acuñados por  éstos para forjar el futuro de estos pueblos alemanes.
“Autoridades civiles, eclesiales, comunidad en general. Hoy no es un día más para los habitantes de Pueblo San José, porque estamos festejando nada más y nada menos que 125 años de vida de una historia muy rica que se inició muchos años antes, más precisamente hacia fines del Siglo XVIII, cuando nuestros antepasados decidieron buscar un futuro partiendo de su Alemania natal hacia las desoladas estepas rusas, en respuesta a la invitación de Catalina la Grande. La vida en el Volga fue difícil en sus primeros años, pero a fuerza de trabajo y sacrificio lograron anteponerse a las adversidades y florecieron abundantes y prósperas colonias en toda la región”, comenzó diciendo.
Continuó con su mensaje comentando que sin embargo, ante la pérdida de los privilegios que originalmente se les habían concedido, se vieron obligados a emprender una nueva peregrinación, y esta vez a un destino más lejano: América. “Fue así, como merced a las invitaciones del gobierno de Nicolás Avellaneda, llegaron los primeros contingentes a Hinojo, para luego seguir su camino rumbo a estas tierras. Había que comenzar nuevamente de cero, y las dificultades abundaban. Pero una vez más dieron lo mejor de sí y se confiaron por completo en manos de Dios, y el pueblo fue creciendo, no sólo en números de habitantes, sino también en instituciones. Hubo que construir nuevas iglesias para reivindicar a la feligresía, escuelas para educar, nacieron empresas y comercios, clubes y comisiones que luchaban y luchan hoy por brindar una mejor calidad de vida a este pujante pueblo”, se explayó.
Hacia el final, Dietrich manifestó que no obstante ello, el legado más importante que dejaron los antepasados no se halla en las cuestiones materiales, “sino en las profundas convicciones que siempre los sostuvieron, su profunda fe en Dios, el amor a la familia, su entrega y sacrificio. Demos gracias por lo tanto a Dios en primer lugar, por su amparo y protección, a este bendito país, que abrió sus puertas de par en par, ofreciendo sus fértiles tierras para que los alemanes del Volga forjen un hogar. Y honremos la memoria de nuestros antepasados trabajando juntos como comunidad, construyendo así un futuro mejor aún”, expresó, y concluyó su mensaje dejando una frase en alemán.

“La fe en Dios, pilar de estos pueblos”


En representación del municipio de Coronel Suárez habló el secretario de Gobierno, Gustavo Di Battista.
“En primer término las felicitaciones para Apolonia, y un poco este símbolo que rescatan todas las instituciones de los pueblos alemanes que el de la figura de nuestros ancestros, de nuestros mayores. Venimos hace pocos días de compartir estos 125 años del arribo de los alemanes del Volga desde Colonia Hinojo hasta lo que era Sauce Corto. Recién mirando el mural y recordando lo que nos han enseñado en lo que ha sido el paso de nuestra infancia por la escuela de los pueblos alemanes, lo importante y motor fundamental de lo que ha sido la inmigración de los alemanes del Volga, que seguramente a diferencia de otras colectividades, por la miseria, por la guerra, por la persecución, en el caso puntual de los alemanes del Volga, lo que siempre se destacó fue ni más ni menos que la cuestión de la fe, la cuestión de la religión. Y esa es en esencia la diferencia de lo que fue la corriente inmigratoria de los alemanes del Volga con cualquier otra”, comentó.
Enseguida agregó que no es casualidad que lo primero que hacían era el trazado urbano y elegir el mejor lugar en donde luego iba emplazado el templo parroquial. “Y ese es un poco el primer balance que tenemos que hacer en el marco de estos 125 años. Veo caras no solamente de San José, sino de Santa María y Santa Trinidad, porque esto marca a las claras que más de las diferencias que hay entre cada uno de los pueblos alemanes; el amor por lo nuestro, el respeto por lo mayores, la fe y fundamentalmente el trabajo han sido un poco el norte para el desarrollo de nuestros pueblos alemanes”, expresó Di Battista.
Para finalizar su alocución, dijo que en nombre del Intendente Municipal, estaba allí para dejar un mensaje de salutación y acompañar el desarrollo de las colonias. “El crecimiento de San José tiene el respaldo absoluto del municipio, pero lo más importante y fundamental es el esfuerzo de cada uno de ustedes, trabajando, haciendo cada vez más sólida la familia para que vayan creciendo las instituciones. Tener los pilares de la parroquia, de la escuela, del club, de la junta vecinal cada vez más sólidos y por ahí me parece que tiene que pasar el mensaje central en el marco de esos primeros 125 años de vida de nuestros pueblos alemanes”, concluyó.

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